Mostrando entradas con la etiqueta Borita Casas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Borita Casas. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de mayo de 2020

ANTOÑITA LA FANTÁSTICA, creación de BORITA CASAS



¡PARECES ANTOÑITA LA FANTÁSTICA!

Con esta última entrada cierro mi trabajo sobre una escritora que tuve el placer de leer cuando no tenía más de catorce años y de la que apenas conocía su historia. Ahora ya sabemos un poco más de Borita Casas, pero no se debe olvidar que aún quedan otras muchas escritoras arrinconadas en las estanterías y desvanes de nuestros abuelos.

Primero os quiero hablar sobre la adaptación en 1967 de Antoñita La Fantástica, dirigida por Pilar Miró y protagonizada por Inma de Santis.En la prensa de 1967 se lee: “"Hace unos veinte años, una colección de historias para adolescentes alcanzó enorme popularidad en España. Su protagonista era Antoñita La fantástica, y su autora, Borita Casas. Ahora, aquellas historias, remozadas y vertidas a un nuevo lenguaje, se ofrecen en las tardes de los domingos dentro de la emisión juvenil”. También me parece curioso mencionar que salió en aquella época una serie de muñecas recortables de Antoñita.


















A lo largo de estas seis entradas hemos hecho un recorrido por la obra de Liboria Casas Regueiro, una escritora de talante clásico pero que ha puesto su granito de arena en la renovación infantil femenina de posguerra. Con sus doce obras vemos crecer y madurar a nuestra protagonista con tal salero que resulta imposible no cogerle cariño. Antoñita es el ejemplo de niña, como lo hemos sido todos, que fantasea con mundos lejanos, que presenta la inocencia y la sinceridad de alguien que no siempre comprende el mundo que le rodea. No creo que haya mejores palabras que las de la propia autora para describir lo que ha supuesto esta colección para una generación de jóvenes lectoras.
“Muchas veces he pensado en ello, palabra. Meditando al paso, que la resonancia y misteriosa simpatía que esta colección ejerce sobre la grey femenina, no estriba más que en su sencillez; en reconocernos todas como un poco hermana gemelas de esa Antoñita tan natural y tan fantástica...” (Borita, 1958:594)

Ahora ya sabemos que significa la expresión que seguramente nuestras abuelas nos hayan dicho cuando fantaseamos o tenemos demasiada imaginación, ¡Pareces Antoñita La Fantástica!

No quiero terminar este trabajo sin hablar sobre la falta de estudios acerca de la literatura juvenil de posguerra y más concretamente sobre las escritoras. Muy pocos son los registros, los trabajos y estudios sobre estas mujeres que también contribuyeron a la creación literaria. Podemos encontrar la obra completa de Borita Casas en el catálogo de la Biblioteca Nacional de España, pero no digitalizada. Asimismo no se conserva ninguna grabación de los programas radiofónicos en los que participó Borita Casas como “Charlas del hogar” , “Boutique insólita” o “Charlas de Antoñita y Don Antonio” a pesar de ser relativamente recientes en el tiempo.

“Sin embargo, por lo que se refiere a las escritoras de posguerra, hay que esperar hasta los años setenta, cuando la crítica feminista, o con perspectiva de género, empieza a tener un tímido peso en España, para que se produzca su revisión crítica. A partir de ese momento es más fácil encontrar artículos, trabajos o incluso alguna tesis doctoral, sin embargo, los progresos son lentos y a menudo insuficientes, debido a la gran represión que sufre el feminismo “y a presiones ora políticas ora materiales” (Santamaría 2018:170).

Por último, me despido con estas palabras escritas el 13 de octubre de 1958 por Borita Casas a su amigo D. José Simón Díaz desde México:

Y nada más, distinguido amigo. Discúlpeme si mi objetivo crítico ha sido excesivamente tierno para hablar de “mi niña”; defecto muy maternal y comprensible. Con toda cordialidad le saluda desde este continente. Borita Casas”

Bibliografía

CASAS, Borita (1958). “Antoñita la fantástica”. En la Revista Mensual del Instituto Nacional del Libro Español. Tomo I, Nº11, pp. 591-594.

SANTAMARÍA VILLARROYA, Andrea (2018). “La recepción de las escritoras de posguerra. Crítica tradicional vs. Crítica feminista”. En La universidad con perspectiva de género. Ediciones Universidad de Salamanca. Recuperado de:

SIN AUTOR (5 de febrero de 2009).Blogspot .[Blog]. Recuperado de

SIN AUTOR (4 de octubre de 2013). La memoria revivida. [Blog]. Recuperado de:

ANTOÑITA LA FANTÁSTICA, creación de BORITA CASAS


LAS COMPAÑERAS DE ANTOÑITA LA FANTÁSTICA

En esta entrada del blog hablaremos sobre otras colecciones juveniles destinadas al público femenino que compartieron espacio y tiempo con Antoñita la Fantástica.

La colección más conocida fue Celia, creada por la magnífica escritora Elena Fortún. El personaje nació en 1928 en Gente menuda, complemento infantil de la revista Blanco y negro. “Celia era una niña moderna para su época: femenina y tierna, pero también curiosa hacia el entorno y en ocasiones rebelde” (Huguet, 2013:21). Al igual que Antoñita, Celia vive alejada de la realidad de posguerra, su cercanía y humor fue lo que la acabó convirtiendo en modelo de heroína para las lectoras, muy a pesar de la censura. Su colección también fue editada por la editorial Aguilar, hasta 1942 cuando saca Celia madrecita donde la protagonista ya tiene “14 años, teniéndose que ocupar de sus dos hermanas pequeñas al morir su madre, y posteriormente adulta y casada” (Sotomayor, 2007:241).


 Más adelante Elena Fortún lanza a una nueva colección donde la protagonista será una de las hermanas pequeñas de Celia. Mila, la menor de las hermanas, “es la que mejor reproduce el carácter imaginativo, aventurero y divertido de Celia en su infancia” (Sotomayor, 2007:241).

Otro rasgo que comparten estas dos colecciones son los problemas con la censura. “Primero, no le gusta nada la costura, segundo y al igual que Antoñita la fantástica de Borita Casas, como veremos más adelante, sus gustos literarios son poco ortodoxos, y por último es fundamentalmente libertaria en su forma de enfrentar la vida.” (Craig 2000:71). Elena Fortún sufrió la censura más duramente que Borita Casas pues muchas de sus obras fueron prohibidas enteramente1.

Otra recopilación es Mari Pepa, creada por Emilia Cotarelo de los Rios, escritora especializada en literatura infantil. Las aventuras de Mari Pepa nacieron en la revista infantil Flechas y Pelayos con su primera publicación titulada Mari Pepa entre los rojos en 1938 y desapareció en 1962 con Mari Pepa en el fondo del mar. Las ilustraciones en color son a mano de María Claret, conocida ilustradora de cuentos infantiles durante los años cuarenta y cincuenta. “Claret crearía todo un estilo visual: figuras redondeadas, de colores llamativos en ambientes y escenarios idealizados. Las muñecas de Claret eran heroínas para niñas soñadoras y listas” (Huguet, 2013:22)

Mari Pepa es una niña de siete años, de clase media favorecida, “de melena rubia y mirada amplia” que pasa el tiempo haciendo costura, cocinando, creando manuales,... “Mari Pepa es obediente y nada hay en el personaje que desentone con la corrección al uso: el entorno familiar ordenado y cómodo, la educación católica apoyada por una institutriz doméstica, y saludables vacaciones que alternaban el mar (en San Sebastián) y la montaña” (Huguet, 2013:23).

“La suya es una escritura modélica, en el sentido de ajustarse a las exigencias sociales y morales del régimen. Mari Pepa es un modelo de la evasión dispuesta por la propaganda franquista, siempre ajena a la realidad cotidiana” (Huguet, 2013:22). Por esta razón las obras de Emilia Cotarelo no tuvieron problemas en pasar la censura. Distinto es el lenguaje de Mari Pepa “artificioso y poco creíble”, además de situaciones y personajes alejados del humor muy diferente a lo que encontramos en Antoñita o Celia. “A mi hermano José Antonio le tenía una rabia terribilísima. En cuanto lo veía al lado de la jaula, se ponía frenético, erizaba las plumas y se lanzaba contra los barrotes, dispuesto a herirlo a picotazos. La conducta de Pirrimplín me tenía consternada” (Sotomayor, 2007:244).

Las tres son obras que presentan una realidad muy alejada de la sociedad de posguerra. La literatura juvenil del primer franquismo tiene como fin la evasión y la presentación de un ambiente dulcificado gracias al uso del humor derivado del carácter curioso y la ingenuidad infantil. Tampoco hay que olvidar otras colecciones como “Mari-Sol, de Josefina Álvarez Cánovas, Marialí, de Ilde Gir (Matilde Gironella), Charito y sus hermanas, de Matilde Ras, otra Marisol de Carolina Toral y un sinfín de niñas y muñecas que protagonizan historias familiares de carácter aleccionador en la mayoría de los casos”. (Sotomayor, 2007:241)



















Bibliografía

CRAIG, Ian S. (2000). “La censura franquista en la literatura para niñas: Celia y Antoñita la fantástica bajo el caudillo”. En Actas del XIII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanitas, Vol 4, pp. 69-78. Recuperado del Centro Virtual Cervantes:
HUGUET, Montserrat. (2013). “Memoria del primer franquismo. Mujeres, niños y cuentos de infancia”. Sobre Donne e bambini. Italia. Recuperado de:
SOTOMAYOR SÁEZ, M.ª Victoria (2007). “El humor en la literatura infantil del franquismo”. Anales de Literatura Española, n.º 19, pp. 237-251.
1“El Delegado Nacional de Propaganda envía el siguiente comunicado a Manuel Aguilar: «Con motivo de la prohibición de circulación y recogida de la obra de Elena Fortún titulada Celia institutriz, decretada por esta Delegación Nacional, [ésta] ha determinado que en adelante no sea autorizada la publicación ni la circulación de ninguna obra de dicha escritora” (Craig :71)

jueves, 30 de abril de 2020

ANTOÑITA LA FANTÁSTICA, creación de BORITA CASAS


LA CENSURA EN ANTOÑITA LA FANTÁSTICA 

En esta entrada del blog trataremos el tema de la censura en los libros de Antoñita la Fantástica. Esto nos va a ayudar a entender cuáles eran los problemas que los censores encontraban en esta colección infantil.

La Sección de Censura fue creada en 1939 y en 1942 el Gabinete de Lectura de Santa Teresa de Jesús “constituida por maestras, escritoras y bibliotecarias del Consejo Superior de Mujeres de Acción Católica” que controlaban cuales eran los libros infantiles apropiados.
 “La censura estuvo presente en España durante la época franquista en la literatura infantil y juvenil. El objetivo era transmitir una cultura sesgada dirigida por los ideales de la Falange y del nacional catolicismo; mantener la ideología del régimen totalitario por medio de las lecturas infantiles y juveniles” (Larrañaga 2016: 85).

Las obras de Borita Casas se empezaron a publicar a finales de los años 40 cuando la censura ya se iba relajando poco a poco de la estrechez del principio de la década. La colección nunca fue censurada en su totalidad, como ocurrió con Celia de Elena Fortún. Esto se debe al especial cuidado que tuvo Borita Casas de no infringir las normas del régimen y en mantener una relación de cierta afabilidad con los censores. A pesar de ello, la queja fue dirigida especialmente, hacia el lenguaje utilizado en la obra como se puede ver en algunos de los expedientes de censura (Craig 2000:76):

“«Exceso de epítetos feos que los niños aprenden con facilidad y debían suprimirse o cambiar por otras: idiota, bestia, mema, imbécil, cotilla»;18 «abuso del empleo de los epítetos: estúpido, tío (sic), imbécil, mema»;19 «Historieta 11, pág. 1: léxico poco delicado para aludir a una relación amorosa o seudoamorosa».20 En este último caso, la frase en cuestión es la siguiente: «Me parece que se trae algo de ligue con el Epifanio porque hacen muchas manitas, y la Eme se ríe mucho, con su cara de boba». La palabra «ligue » y la frase «hacen muchas manitas» están subrayadas por el censor en las galeradas presentadas a censura. En el caso de este reparo, en realidad el lenguaje utilizado por Antoñita es por supuesto totalmente apropiado para el tipo de relación del que está hablando; quizá lo que no le gusta a la censora sea el mero hecho de que Antoñita sea consciente de que semejantes relaciones existen, y que sepa hablar de ellas como lo hacen los adultos” (Craig 2000:76).
En Antoñita La Fantástica (1948)

La censura en los relatos de Antoñita, por tanto, se debe a la utilización de un lenguaje adulto no propio de la inocencia infantil, que era uno de los requisitos esenciales del modelo de niña durante el franquismo, provocó la preocupación entre los censores que no tardaron en expresar su contrariedad hacia fragmentos como este: “En la librería del saloncito, descubrí una novela con una portadilla muy vistosa. Debía ser de esas de mucho sexy y violencia, con un feucho de buena pinta atizando un tortazo a una rubia explosiva. Me agarró en seguida” (Craig 200:77).

Aparte del lenguaje utilizado, la otra cuestión que molestaba a los censores eran los tipos de libros y películas que Antoñita menciona, por no ser adecuadas para su edad. “En La hermana de Antoñita la fantástica, presentada para censura en 1953, por ejemplo, una referencia a Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind) se cambia por Mujercitas (Little Women) y una referencia a Oscar Wilde es cambiada a Walt Disney” (Craig 2000:77).

No hay censura, sin embargo, a ciertas alusiones a la población más empobrecida como vemos en su primer libro cuando Antoñita se va de vacaciones al pueblo de Nicerata y ella comenta: "Todavía eran los suburbios, porque se veía gente y casuchas a los lados" (p.101). La falta de crítica y el contexto de libro infantil fueron las causas por la que los censores no prestaran mayor atención a estos pasajes (Iglesias, s.f.:14).

Otro de los rasgos que caracteriza a la obra de Antoñita la Fantástica es la falta de contexto político o histórico pues en ninguna de las obras se menciona el régimen o el contexto de posguerra. En el segundo libro hay una frase de exaltación patriótica pero no menciona directamente al régimen. “Al hablar de la decoración de la clase durante el mes de mayo, dice Antoñita: "una bandera española alegra la clase con su colorido, y sin proponérselo, en silencio, nos explica todos los días su lección de amor a la Patria, del sentido del honor, de los que han muerto por defenderla... Qué gusto da ser española, ¿verdad?" (Iglesias, s.f.:21).

Borita Casas prefiere en su obra no añadir frases de exaltación de régimen, bien por la propia biografía de la autora1, bien porque no quiere tal identificación con el régimen. Este alejamiento de la realidad supuso, en gran parte, la popularidad de la obra pues las lectoras buscaban una forma de evasión de la realidad que estaban viviendo.

En conclusión, Borita Casas publica en un momento de difíciles circunstancias. El hecho de ser una mujer condicionaba una serie de prejuicios y normas sobre lo que debería escribir. Además, su protagonista era una niña, por lo que debía tener cuidado de no contradecir al régimen o al mismo modelo de personaje exigido. No era sencillo escribir sobre la realidad contemporánea de la época y pasar la censura por eso, muchos de los libros se ambientan en una sociedad española casi idílica.
Por todo ello, “debe ser motivo de admiración el que se pudiesen dar vida a dos personajes tan originales, tan vivos y tan duraderos en las pésimas condiciones creativas que reinaban en la época” (Craig, 2000:77).

Documental: Noticia 575, 11-01-1954. 00:00:29 Libros infantiles

Bibliografía
CASAS, Borita (2018, 24 de diciembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Recuperado de:
https://es.wikipedia.org/wiki/Borita_Casas . Fecha de consulta: 19/04/2020

CASAS, BORITA (2004). Antoñita la Fantástica (5º edición). Madrid: Editorial Edaf, S.A.

CRAIG, Ian S. (2000). “La censura franquista en la literatura para niñas: Celia y Antoñita la fantástica bajo el caudillo”. En Actas del XIII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanitas, Vol 4, pp. 69-78. Recuperado del Centro Virtual Cervantes:

IGLESIAS APARICIO, Pilar (sin fecha). “Comentario crítico sobre la niña rica del franquismo. Antoñita la fantástica”. Academia. Edu. Recuperado de: https://www.academia.edu/28903205/COMENTARIO_CR%C3%8DTICO_SOBRE_LA_NI%C3%91A_RICA_DEL_FRANQUISMO._ANTO%C3%91ITA_LA_FANT%C3%81STICA Fecha de consulta: 19/04/2020

LARRAÑAGA, E., ELCHE, M., y YUBERO, S. (2016). “La mujer en la literatura infantil y juvenil durante el franquismo, ¿mujeres malas?”. En Prohibido leer. La censura en la literatura infantil y juvenil contemporánea (pp. 83-93). Universidad de Castilla-La Macha. Recuperado de:
Fecha de consulta: 19/04/2020

1 Un hermano de Borita, falangista, muere en el frente franquista; mientras que otro hermano, perteneciente a Izquierda Republicana, tiene que exiliarse en Francia tras la guerra. [wikipedia]

viernes, 24 de abril de 2020

ANTOÑITA LA FANTÁSTICA, creación de BORITA CASAS



ANTOÑITA LA FANTÁSTICA 

En esta entrada del blog haremos una ampliación sobre los modelos literarios que más se utilizaron en la literatura juvenil de posguerra, en especial, la femenina.

En aquella España de posguerra, los cuentos y los relatos de infancia eran una forma de educación, siempre bajo los esquemas morales del régimen. En los 40 los relatos se alejaron del humorismo y de su naturaleza lúdica; pasaron a ser, por tanto, relatos meramente didácticos vinculados a las necesidades morales católicas y a la difusión propagandística del régimen. “En los cuentos, cualquier atisbo de libertad creativa desvirtuaba la dirección educativa y condicionaba el ejercicio de la censura” (Huguet, 2013:18). Nos encontramos con relatos tradicionales, temas históricos y religiosos como las vidas de santas.
Página 4 del libro “Cartilla Moderna de Urbanidad”
Los cuentos tradicionales de los hermanos Grimm o Andersen sufrieron una gran censura por ser considerados demasiados violentos, “hasta Hansel y Gretel fue objetado por “poco recreativo por su desagradable asunto”, o la Caperucita Roja de Perrautl por contener “detalles desagradables y un desagrable final” (Sotomayor, 2016:64). La censura y el exilio de la mayor parte de los autores provocó este descenso de la producción cuentística aunque destacan autores como Antoniorrobles (pseudónimo de Antonio Joaquín Robles) con cuentos como Rompetacones, Azulita o Cuentos de las cosas de navidad; o Salvador Bartolozzi encargado de reescribir en distintas versiones la obra de Pinocho (Dumitrut, 2016:32).
Durante el Franquismo se evitó la palabra "roja" por su connotación política
Ana María Mox critica, en su artículo, la figura femenina en los cuentos de hadas, y hasta los nombres sexistas de los cuentos de Antoniorrobles, mencionados anteriormente. Absurdo también la separación por sexos que hace Matilde Ras en su colección publicada en 1942 Mi libro azul de cuentos (la versión de cuentos de Andersen, Grimm, Perrault… para niños) y Mi libro rosa de cuentos (versión de los mismos para niñas) (Moix, 1976:7)




El ideal femenino de la época se propagó en las escuelas gracias a lecturas para niñas como “Guirnaldas de la Historia”. Para estos modelos exclusivamente femeninos se tomaron por referencia la vida y obra de mujeres españolas como la reina Isabel de Castilla, Agustina de Aragón,… (Hernando, s.f:27).

“La educación de la niña se inspiraba en obras clásicas de nuestra literatura como “La perfecta casada” de Fray Luis de León y se dirigía a prepararla en sus obligaciones futuras como mujer de su casa, ser previsoras y ordenadas, que améis la limpieza y el trabajo y el buen gobierno de la casa, pues lo contrario causa siempre ruina en su casa y la miseria y desgracia de su familia” (Hernando, s.f:10).
En los años cuarenta resurgió el tebeo para las niñas que “reforzaba su actitud sentimental ante los problemas cotidianos de la vida” (Huguet 2013:24) como la revista Mis chicas (1941) donde está presente la doctrina del Espíritu Nacional de la Falange y donde, por ejemplo, las niñas aprendían a confeccionar modelitos para la muñeca Mariló (Moix, 1976: 9).


Uno de los subgéneros más cultivado fue las novelas de colegios femeninos que seguían la estructura de “Bildungsroman a la que suele ajustarse, a aspectos clave de la formación del personaje niña o adolescente, protagonista de las historias […] Se trata de un conjunto literario caracterizado por ajustarse al esquema de comunicación literaria “en femenino”: novelas hechas por escritoras cuya temática versa sobre lo femenino y que van dirigidas asimismo a receptoras jovencitas con edades comprendidas entre los nueve y los dieciséis años” (Ezpeleta, 2018:64)

Acabaremos con las palabras de Ana María Mox “las niñas las educaban para fregonas en espera del príncipe azul, a ellos, los niños, los preparaban para príncipes un tanto raros; ellas esperarían inútilmente, puras y resignadas porque estos principitos huían con pavor del matrimonio”. (Moix, 1976:11)

Bibliografía

DUMITRUT, Georgiana M.ª (2015/2016). “Estudio de la literatura infantil: comparación entre la cuentística española y rumana”. Trabajo de Fin de Grado. Universidad de La Rioja. Recuperado de:
EZPELETA AGUILAR, Fermín (2018). “La descendencia de Celia en el Colegio: novelas de internados femeninos en la literatura infantil y juvenil de posguerra”. En AILIJ (Anuario de Investigación en Literatura Infantil y Juvenil) 16, p. 63-76. Recuperado de:
HERNANDO BAYÓN, Ana (s.f.).” La niña bien educada (una aproximación a la educación de las niñas en los manuales, 1900-1975)”. En Cuadernos del Museo Pedagógico y de la Infancia de Castilla-La Mancha. Recuperado de:
HUGUET, Montserrat. (2013). “Memoria del primer franquismo. Mujeres, niños y cuentos de infancia”. Sobre Donne e bambini. Italia. Recuperado de:
MOIX, Ana M.ª (1976). “Érase una vez… la literatura infantil a partir de los años 40”. En Vindicación femenina, 5. Madrid, 1 de noviembre, pp.28-39. Recuperado de:
SOTOMAYOR, MªVictoria; CERRILLO TORREMOCHA, Pedro César; SÁNCHEZ ORTIZ, César; CAÑAMARES TORRIJOS, Cristina (2016). “La censura de libros para niños: 1939-1976”. En Censuras y literatura infantil y juvenil en el siglo XX (en España y 7 países latinoamericanos). Págs. 53-122. Recuperado de:


ANTOÑITA LA FANTÁSTICA, creación de BORITA CASAS



ANTOÑITA LA FANTÁSTICA 

En esta entrada del blog hablaremos sobre el quinto libro de la colección: Antoñita La Fantástica en el país de la fantasía. Este es un libro bastante diferente al anterior ya que se adentra en el mundo de los cuentos, como ella misma nos dice: “este tomo es algo distinto a los demás. Pero os gustará por eso mismo. Dejad que os explique. Se trata de un viaje. Un viaje fuera de serie, sorprendente y maravilloso al País de la Fantasía. Ni más ni menos” (p.8).                                                                                               
                                                                                                               Ilustraciones de Marina Seoane 
En este viaje Antoñita recorre el mundo fantástico de los cuentos clásicos, donde el tiempo también ha pasado, por lo que va a conocer la situación actual de los distintos personajes de ficción mientras comenta y opina sobre ellos. Esto nos va a permitir conocer más de cerca cuales eran los libros que leían las niñas de aquella época. 
Antoñita se introduce en este universo con la ayuda de su acompañante de viaje, el gato con botas, quien le cuenta a nuestra protagonista que Blancanieves está casada, es reina y tiene dos hijas preciosas. Caperucita arregló la casa de su abuela “donde el malvado lobo se hizo tristemente famoso con sus dientazos y su gorro de dormir” (p.35). Caperucita se ha casado con Pulgarcito quien le comenta: “figúrate...antes era una chiquilla, casi como tú. Y mi marido, Pulgarcito, un chavalín que no medía un palmo. Pero mírale, ya está aquí...” (p.37). Cuando se acercan al castillo de Blancanieves el gato opina “no quiero criticar a Blancanieves […] pero todo el mundo murmulla que es demasiado aficionada al lujo y a la buena vida” (p.41) cuando Antoñita la defiende diciendo que se ha casado con un hombre rico, el gato sigue “pero ella, a mi juicio, abusa un poco de esa suerte, con tanto manirrotismo de vestidos, joyas y demás vanidades. También las minas llegan a agotarse … y hasta la paciencia de quien más nos quiere” (p.41). Se va introduciendo en los diálogos cierto didactismo, en este caso, la crítica a la avaricia. La mujer debe ser modesta, sencilla y no aprovecharse del bien ajeno.


Interesante son nuestras dos próximas protagonistas: Graciella y Lisbel. Ambas han tenido un problema que ha provocado la separación entre sus amantes, ambas cuentan la historia in media res a Antoñita quien intenta ayudar a reparar sus errores y encontrar a sus prometidos. Ambos se reencuentran siguiendo el modelo bizantino.
La primera es una muchacha de aspecto muy triste llamada Graciella. Hija de unos reyes, siendo un bebé recibió un don de cada hada; la belleza, la inteligencia, la gracia y la salud pero la hechicera rencorosa le quitó la risa. Aunque vivía rodeada de lujos era terriblemente infeliz. La princesa escapó del palacio al saber que el pretendiente más caballeroso del reino quería su mano. Antoñita la ayuda a ir junto la hechicera rencorosa quien le devuelve la risa a Graciella, pues siente compasión por la muchacha. Graciella logra reunirse con su prometido Clodoaldo, quien escucha toda la historia. 


La segunda es una pastora llamada Lisbel. Ella le cuenta que toda su vida ha sido muy guapa y presumida. En su pueblo era la más hermosa pero también la más engreída. Solo un mozo llamado Leonardo logró conquistar su corazón aunque ella lo trataba muy mal. Un día sabiendo que el rey buscaba una niñera para su maleducada hija, Lisbel se presenta con su mejor cabritilla y se la regala a la niña. Esta acepta a Lisbel como niñera por ser muy guapa pero rápidamente se cansa de ella. Lisbel es trasladada a ayudante de cocina, dándose cuenta del error que había cometido y llevada por la vergüenza decide huir de su pueblo. Antoñita ayuda a Lisbel a buscar a su amante en la ciudad donde los dos pastores enamorados se reencuentran. Al final, cuando se despiden, Antoñita le da unos últimos consejos: “le leí bien claro la cartilla y ella prometió ser para Leonardo la esposa más sencilla y comprensiva de toda la comarca” (p.182)

A través de estos fragmentos podemos ver una doble enseñanza, siguiendo el modelo de la época. Primero que:
“los relatos románticos, los que instaban al fantaseo de las adolescentes, terminaban todos ellos en la única situación real admisible: el matrimonio, de manera que el margen para el desarrollo de tramas en estos cuentos de transición a la edad adulta era muy limitado” (Huguet 2013:26).

La segunda lección es, siguiendo las palabras de Montserrat Huguet, que:
“las novelitas rosa proponían mujeres casi niñas que se esforzaban en pulir sus cualidades femeninas. Las visibles: pulcritud y decoro, y las más íntimas: humildad, afición al trabajo y disposición para la obediencia, a fin de convertirse -por sus cualidades y actitudes en el objeto de enamoramiento apasionado de un hombre harto de oropeles vacuos y tentaciones mundanas, en forma de mujeres hermosas, pero casquivanas y de espíritu taimado” (Huguet 2013:27).

Una de las partes más interesante es cuando Antoñita pasa por delante del castillo de Barba azul “el cuento de más suspense, para prepararse una buena pesadilla nocturna. El truculento relato que todas las chicas del mundo hemos releído indignadas, prometiendo enérgica oposición a matrimonios con déspotas ricachos que nos caen gordos” (p.110). El cuento trata sobre una mujer que descubre que su marido oculta en una habitación prohibida los cadáveres de sus anteriores esposas. La mujer de Barba Azul explica que “el siniestro cuentecín de mi maligno esposo ha dado la vuelta al mundo y, lógicamente, yo a su lado con el llavero diabólico, simbolizando encima la curiosidad femenina”(p.112). Ella cuenta que ha castigado a su marido y ahora se dedica a reelaborar los cuentos injustos: “¡basta ya de esposos tiranos y de mujercitas degolladas!” (p.113)
Con estas palabras hace, Borita Casas, un total juicio sobre estos tipos de libros, donde la mujer es ejemplificada como la causante del mal siguiendo el tópico de la femme fatale. Este libro muy pronto fue censurado porque “resulta fuerte y cruel para los niños y las disquisiciones sobre la curiosidad femenina poco comprensibles” (Lut 2016:340). Esta es la razón por la que este cuento, como muchos otros, ya no formen parte de nuestra infancia.

Otra de las críticas que hace Borita Casas es la falta de renovación de los relatos clásicos. La falta de nuevos modelos literarios fue debido a la estricta conducta moral que se impuso, tanto en los libros como en las revistas, que provocó este estancamiento en la producción cuentística infantil. Cabe destacar que en los años cincuenta y setenta “hubo cientos de colecciones de cuadernos de historietas cuyas protagonistas eran niñas y otros personajes de dudoso realismo y talante francamente empalagoso: hadas madrinas, pastoras guapas y desvalidas, príncipes azules, animales encantados que hablaban, y por supuesto brujas feas y malas” (p.24). 
Por tanto, Antoñita opina:
“a mi modesto juicio, este tipo de relatos fantásticos atravesaba una etapa inmovilista demasiado larga; no marcaba el paso con el ritmo veloz del mundo real. Desde nuestras tatarabuelas para acá, ¿quién había renovado, y mucho menos superado, la temática de los cuentos tradicionales? Nadie” (p.112).

Confiesa, entonces, que ella ha escrito un par de narraciones “con fantasía y humor al mismo tiempo… una se llama El lago de las lágrimas tontas. La otra es La gruta de los deseos perdidos. Antes de despedirse del reino de la fantasía, Antoñita vuelve a incidir en la misma idea:
“repito que en mi país todas las niñas han leído montañas de veces La Cenicienta y Blancanieves. Cientos, miles de ediciones se han hecho de ambos cuentos. ¡Y ya está bien, señores míos! Hoy, la mayoría de las “peques” somos listas, rebeldes y sentimentales, todo a un tiempo, y pedimos cierta renovación cuentística. Y luz verde, que decimos allá, para nuevas figuras acreedoras a la misma fama, ¿por qué no?, de sus antecesoras. Esto es justo, amigos fantásticos” (pp.177-178).

Estoy en total acuerdo con estas palabras de Borita Casas tan cercanas a nuestro propio tiempo ya que, aunque hayan pasado cincuenta años, todas hemos leídos estos cuentos en nuestra infancia. Con estas últimas palabras quiero hacer reflexionar sobre los nuevos modelos literarios que los niños y niñas de hoy en día encuentran en las páginas de sus libros y como esto se refleja en la entrada de una nueva mentalidad.

Bibliografía
CASAS, Borita (1983). Antoñita la Fantástica en el país de la fantasía. (3º edición). Madrid: Editorial Andina.
HUGUET, Montserrat. (2013). “Memoria del primer franquismo. Mujeres, niños y cuentos de infancia”. Sobre Donne e bambini. Italia. Recuperado de:
LUT MARTENS, Hanna Veerle. (2016). Tradición y censura en las traducciones de literatura infantil y juvenil en la cultura franquista: los cuentos de Perrault en español hasta 1975 (tesis doctoral). Universidad de Extremadura. Recuperado de:



lunes, 13 de abril de 2020

ANTOÑITA LA FANTÁSTICA, creación de BORITA CASAS



ANTOÑITA LA FANTÁSTICA


En esta segunda entrada sobre Borita Casas hablaré sobre el primer libro de la colección e introduciré a nuestra personaje principal: Antoñita la Fantástica.

 Antoñita es una niña de unos ocho o nueve años que cuenta la vida cotidiana de su familia acomodada de Madrid de los años 40. Escrita en primera persona a modo de diario, nos sorprende con su ingenuidad y su habla llena de gracia. Rebosante de curiosidad, sus observaciones son propias de una chiquilla de su edad, pero que están llenas de razón. Como el resto de protagonistas de la literatura juvenil de la época, usa un lenguaje maduro, casi adulto aunque Borita Casas utiliza repetidamente el diminutivo para ofrecer una mirada más tierna del mundo, reflejo de la propia infancia de la autora (Bravo 1990:27).

La colección juvenil Antoñita la Fantástica cuenta con doce tomos.
Ella es “arquetipo de la niña, la adolescente y la joven que toda mujer hemos sido” en palabras de la autora. Para Borita Casas “ha resultado sencillísimo escribir doce libros sobre la vida corriente, vulgar y fantástica, que es siempre el cotidiano pasar de tantas Antoñitas que hay desperdigadas en el mundo” (Casas 1958:592). Con estas palabras se dirige nuestra escritora a su amigo Don José Simón Díaz el 13 de octubre de 1958.

El primer libro de la colección se llama Antoñita la Fantástica, publicado por la editorial Gilsa. La obra empieza de la siguiente manera:
“De pronto, queridas niñas que leéis Mis chicas ha pasado una cosa fantástica. A mí no me importa nada que me digan que soy eso, al contrario; yo creo que en el fondo me gusta, y muchas veces me pongo a reír por dentro, que es una cosa que me da mucho gusto porque no se entera nadie más que yo”. (p.7)

Aquí ya vemos que Antoñita se dirige a nosotras como lectoras, expresa todos sus sentimientos al estilo de un diario, además nos sirve para conocer la realidad madrileña de la época; la revista Mis chicas, la primera revista femenina de la posguerra española. Se menciona, más adelante, la Zambra 1947 que es un espectáculo que gozó de gran popularidad en la época; el “rincón de belleza” del periódico, escenas en el metro, la verbena…

Los personajes que aparecerán en la mayoría de las entregas son: Antoñita, su chacha Nicerata, su asistenta Remigia, su abuela, su madre, su cariñoso padre, su hermano Pepito, su tía Carol y su mejor amiga Malules. Presenta, por lo tanto, un cuadro familiar típico de cualquier niña de clase pudiente. Destacable es el contraste coloquial entre Antoñita y su ama Nicerata que representan la misma familiaridad entre dama y criada de las comedias, quien muchas veces ejerce el papel de madre. (Bravo 1985:197)
 Dibujos de Zaragüeta (2004)
 El principal rasgo de la obra se debe a la comicidad que provoca la ingenuidad de Antoñita sobre las “cosas de los mayores”. Encontramos numerosos ejemplos tales como: “pobrecillo; con lo viejo que es y dice que es “mozo” (p. 41); “es el difunto esposo de doña Sabina, que, según ella, era un pedazo de pan. Y es que se ve que esa señora no piensa más que en comer”. El humorismo también se presenta en los problemas de escritura que tiene Antoñita, “fijaos lo difícil que es de escribir esa palabra: E-U-CA-LIP-TOS” (p. 83).

Otro de los rasgos que caracterizan a la obra son los contrastes que refleja Antoñita cuando viaja fuera de Madrid. Su primera salida es a Mendigorriaga donde describe la lengua vasca como “hablan una cosa que no las entiendo nada; mucho más difícil que el francés y que todo en el mundo” (p, 44).
Su segunda salida es al pueblo soriano de Nicerata donde se encuentra con costumbres que le resultan diferentes: “me acerqué a la pila del agua bendita y me persigné; luego pasé por entre los hombres que no sé por qué se ponen solos en la entrada”, o cuando un hombre guiña el ojo a Nicerata pidiéndole matrimonio y ella piensa “¡qué pena ser de Madrid! Porque esas cosas no las pueden hacer más que los de pueblo. De modo que lo único que contesté con mucha rabia fue que la chacha se casaría con él cuando las ranas críen pelo” (p.115). En el pueblo conoce a una niña llamada Eduviges gracias a quien descubre el trabajo de campo como sacar las cabras, que recuerda con cariño cuando vuelve a Madrid “¡las ocho ya! … ¡la hora de las cabras! Y sentí un nudo en la garganta y unas ganas de llorar horribles” (p.137).

Otro episodio que merece la pena mencionar es cuando le roban a la cacha el monedero y Antoñita reflexiona sobre la importancia del dinero “al pasar por una confitería se me antojó un bollo con bastante buena pinta; ya iba a decírselo a la chacha cuando me acordé que no teníamos más que treinta céntimos… ¡Dios mio, qué pobres éramos! Y por primera vez en mi vida me di cuenta de la falta que hace el dinero” (p.142).
Otro episodio donde vuelve a salir el tema del dinero es al final, cuando celebran nochebuena: “¡un enorme pavo, tan grande como un avestruz, me miraba muy tieso! Por lo visto, era un regalo para papá”; “ salimos a comprar dulces y fiambre. ¡hoy, la de cosas que compramos! Yo no sé de donde saca mamá tanto dinero, porque como siempre se está quejando….” (p.183). Con estos pasajes podemos apreciar claramente el tipo de ámbito social en el que se mueve Antoñita y su familia, episodios costumbristas de una familia acomodada de Madrid.
Al igual que al comienzo del libro, termina dirigiéndose a las lectoras con el adelanto de una nueva entrega. Recordar que Antoñita nació como un personaje radiofónico, por ello el libro se divide en diferentes escenas.
“¡huy qué pena! ¿pero cómo se ha terminado este libro tan pronto? […] Ahora precisamente que os quería contar un sueño precioso que tuve anoche […] mañana mismo os prometo empezar a escribir otro libro”.

Bibliografía

BRAVO-VILLASANTE, Carmen (1990). “Borita Casas, La eterna niña” en Cuadernos de Literatura Infatil y Juvenil, N.º 19, pp. 28-30

BRAVO-VILLASANTE, Carmen (1985). Historia de la literatura infantil. Madrid: Editorial Escuela Española, S.A.

CASAS, Borita (2004). Antoñita la Fantástica (5º edición). Madrid: Editorial Edaf, S.A.

CASAS, Borita (1958). “Antoñita la fantástica”. En la Revista Mensual del Instituto Nacional del Libro Español. Tomo I, Nº11, pp. 591-594.



sábado, 21 de marzo de 2020

ANTOÑITA LA FANTÁSTICA, creación de BORITA CASAS



ANTOÑITA  LA FANTÁSTICA

En este blog hablaremos sobre la serie de libros infantiles Antoñita la fantástica creada por la escritora Borita Casas durante las primeras décadas de la posguerra. En estos libros se sigue el modelo infantil y juvenil orientado a las jóvenes lectoras de la época que iremos analizando en las próximas entradas. Espero, con este trabajo, traer de vuelta a una escritora que, a pesar de gozar de éxito en su tiempo, hoy ha quedado olvidada en las estanterías de nuestras abuelas. 

1. Introducción a la literatura infantil de posguerra

Durante el llamado el primer franquismo (1939-1945) la literatura infantil fue relegada, durante un tiempo a un lado, pues tanto el estado de ánimo de la población como las numerosas dificultades socio-económicas, impidieron la aparición de este tipo de literatura en el ámbito cultural. Además, el modelo educativo franquista fomentó aquellas lecturas de tipo utilitario o formativo que eran más adecuadas para el modelo de los vencedores. Estas lecturas acentuaban los valores católicos tradicionales y una serie de modelos patrióticos acomodados al nuevo régimen. La literatura infantil sirvió para formar a los niños bajo el nuevo espíritu nacional mediante la introducción de una doctrina adecuada al sistema político. Los cuentos de los niños respondían a este modelo moral con fin formativo, en consecuencia, no encontramos contenido fantástico o imaginativo pues “fueron catalogados como dañinos para la salud de los niños” (Huguet, 2013:19).



Bajo este nuevo panorama las editoriales encontraron muchas dificultades, por culpa de la censura, para publicar libros que no tuvieran esta carga ideológica. Aparecieron, a pesar de todo, publicaciones que lograron pasar esta condena ideológica a través de relatos donde se impuso el realismo y la cotidianidad, dejando de lado la trama fantástica. No hay que olvidar que una de las normas del régimen era la separación por sexos, no solo en la escuela, sino en cualquiera exhibición social. En toda manifestación cultural, sobre todo en el ámbito educativo, nos encontramos con libros, revistas y productos dirigidos para niños y niñas por separado. (Sotomayor, 2007:240)

Portada: Historia crítica de la literatura infantil y juvenil en la España actual  
Jaime García Padrino(1939-2015)

No es de extrañar, por esta razón, que la literatura para chicas fuese escrita mayormente por mujeres. Estas escritoras tenían que adecuarse a la censura con relatos más endulzados que se dirigían al lector femenino de la época. La educación superior estuvo dificultada para las mujeres siendo ridiculizadas de poco femeninas por salirse del círculo familiar al que debían estar atadas. Por ello, el aprendizaje de las mujeres se debía gracias a las numerosas revistas, cuentos de infancia y a lo que más tarde llamaremos la novela rosa. Este género literario, que no siempre pasaba la censura por sus efectos perjudiciales sobre las adolescentes, fueron textos muy populares escritos por mujeres para mujeres. La vida para las mujeres franquistas fue dura, por ello suavizaban la situación a sus hijas a través de tebeos y revistas totalmente planas que presentaban una realidad alterada.
Entre los años veinte y el primer franquismo nos encontramos con una serie de escritores que lograron crear personajes de ficción que gozaron de gran éxito. Elena Fortún fue una de ellas con su personaje Celia, creada en 1928. Otras escritoras fueron Emilia Cotarelo con Mari Pepa o Borita Casas con Antoñita la fantástica.


Resultado de imagen de celia elena fertunResultado de imagen de mari pepa emilia cotareloResultado de imagen de antoñita la fantastica

2. Biografía de Borita Casas



“Liboria Casas Regueiro o también conocida como Borita Casas nació en el madrileño barrio de Salamanca en 1911, en una familia de clase media acomodada, dedicada a la industria farmacéutica. Perdió a un hermano en el frente franquista de la Guerra Civil española, y otro, perteneciente a la izquierda republicana hubo de exiliarse en Francia. El quebranto económico de la posguerra le obligó a buscar un trabajo. Comenzó a trabajar como locutora de radio, primero en Radio Nacional, con programas como Charlas de hogar y Boutique insólita; después en Radio Madrid, donde prestó su voz a la protagonista de Las charlas de Antoñita y don Antonio, con plena libertad para inventar los diálogos de una niña con un adulto. A finales de 1947, Antoñita la fantástica en la Emisión infantil de Radio Madrid alcanzó rápidamente fama, tanto es así que Galerías Preciados se ofreció para patrocinar el programa, que cambiaron al horario nocturno de mayor índice de audiencia. En pocos meses, los monólogos y diálogos de Antoñita la fantástica saltaron de las ondas a la letra impresa en la revista semanal Mis Chicas, y en 1948 se recogieron en el primer volumen editado por Gilsa: Antoñita la fantástica. A finales de la década de 1950, Casas contrajo matrimonio con un alemán y viajó a Argentina. Residió durante diez años en México hasta que regresó a España para instalarse definitivamente en Madrid”. (Ortega, DBE)

El éxito de la serie de Antoñita la fantástica se debe a su previa publicidad radiofónica en un momento en el que la televisión aún no había llegado a España. Su triunfo se explica por el esquema ajustado al público femenino de la época pues se cuentan las experiencias infantiles y la interpretación de una niña de siete años sobre un mundo que no llega a comprender. La inocencia de la protagonista y sus relatos cotidianos conquistaron a las muchachas lectoras. Su obra se volvió a reeditar a través de editoriales como Aguilar que remarcan el éxito de la serie.

Bibliografía

HUGUET, M. (2013). “Memoria del primer franquismo: mujeres, niños y cuentos de infancia”. En Cagnolati, A, Sobre Donne e bambini.
ORTEGA LARREA, Ana (s/f). Biografía sobre Liboria Casas Regueiro. Real Academia de la Historia. Recuperado de: http://dbe.rah.es/biografias/11137/liboria-casas-regueiro [20/03/2020]
SOTOMAYOR SÁEZ, M.ª Victoria (2007). “El humor en la literatura infantil del franquismo”. Anales de Literatura Española, n.º 19, pp. 237-251.

Conclusiones sobre Miguel Hernández

Y con el teatro de Miguel Hernández doy por concluido este viaje a través de su vida y gran parte de su obra. Personalmente, no sabía much...