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sábado, 30 de mayo de 2020

Ana María Moix

5. Conclusiones


Después de haberme acercado a la obra de Ana María Moix y tener una idea general de su producción literaria y también de su biografía, puedo decir que esta autora dispone de una gran variedad de obras, más o menos extensas, porque recordemos que escribió desde novela hasta ensayo y, por supuesto poesía, provocando todas ellas un gran interés.

 Su estilo está marcado en ocasiones por la ironía y otras por la melancolía, puede ser tierna, pero también sarcástica y desconcertante. Ana María Moix es capaz de mostrarnos sentimientos íntimos, que pueden o no pertenecerles, y también mundos o realidades inventadas llenas de creatividad y complejidad. En general, era bastante innovadora, tanto en sus creaciones literarias como en sus trabajos como editora y traductora, dándole musicalidad a los poemas que traducía de otros autores. Por ejemplo, introdujo en sus obras las relaciones homosexuales y bisexuales, las frases o palabras en otros idiomas, sobre todo del inglés y las referencias a cuestiones actuales. El hecho de que comenzase como poeta probablemente caracterizó su prosa haciendo que sus textos sean enormemente sugestivos y compactos, en el sentido de que parece que están enormemente meditados y pensados para que todo esté relacionado. Otro de los rasgos más característicos es el reflejo de que fue una gran lectora, no solo porque tiene un gran estilo y un lenguaje bastante rico, sino también por la intertextualidad perceptible y el uso de recursos literarios. De esta forma, Ana María Moix mezcla elementos de la tradición y no solo de la literatura española, sino también europea e hispanoamericana, con otros más modernos, citando siempre a autores que le han servido como maestros en su trayectoria literaria.

Ana María Moix

4. Narrativa


Ana María Moix cultivó la novela, los cuentos, el relato corto y el ensayo. Por esta razón, he decidido seleccionar varios de sus relatos y un artículo, teniendo así la oportunidad de acercarnos a más de una de sus facetas narrativas.
En primer lugar, Las virtudes peligrosas (1985), galardonada con el Premio Ciudad de Barcelona es una recopilación de cinco cuentos bastante amenos de leer y con un lenguaje claro y enormemente sugestivo.
El primero de ellos, homónimo al libro, es, según mi punto de vista, el mejor de los cinco. El argumento de la obra es difícil de resumir, algo que tampoco pretendo hacer, por si alguien quiere leerlo en un futuro. En rasgos generales, trata sobre una niña, Alice, con la que el narrador conversa, sin obtener ninguna respuesta por su parte. La acción transcurre en dos casas de dos ancianas donde Alice acude cada tarde pare leerles. La historia tiene un halo de misterio y una forma de enganchar al lector quien deseará saber más. Además, el narrador, del que desconocemos su identidad hasta muy avanzado el relato, va guiando a Alice y a la vez nos va guiando a los lectores, como en una gymkana, recogiendo pista tras pista hasta unirlas todas y descubrir el enigma.
El segundo de ellos, “Érase una vez”, es un relato metaliterario que trata sobre cuestiones de la propia literatura. En este encontramos personajes como Érase una vez, Uno para contarlo, haciendo referencia a frases prototípicas de los cuentos, otros como el Conde Laurel, Con Quién, la Viuda del Conde Laurel o La Virgen de la Cueva, originarios de canciones infantiles y también de cuentos tradicionales como la Bella Durmiente, Blancanieves y los enanitos. Todos estos personajes viven y se relacionan en una misma casa, algo así como la casa de los cuentos, donde tienen conflictos como el del protagonista del cuento, Uno para contarlo, quien no comprende por qué tiene que almacenar en su cabeza todas las historias que se le presentan si como bien dice su nombre solo quedará uno para contarlo y no podrá compartirlo con nadie. Este relato nos produce un gran sentimiento de frustración, intentando acercar así al lector a lo que deben sentir los personajes.
El tercer relato, “El inocente”, enreda al lector en los pensamientos del protagonista, algo que al parecer veremos en varios de estos relatos. En este caso, el protagonista es un hombre que se encuentra en un bar, no conocemos la razón, pero sí sabemos que es un hombre muy negativo y maniático. Otro hombre, al que hace referencia el título del cuento, intenta ayudarle por todos los medios mientras el protagonista critica todo lo que hace o dice. Finalmente, “el inocente”, es decir, el segundo hombre, termina siendo golpeado por el primero y se descubre la razón de su mal humor y de su estancia en aquel bar.
El cuarto relato, “El problema”, es la personificación de un problema, es decir, los problemas son seres vivos dentro de este relato y es uno concretamente el que lo protagoniza. En este mundo donde los problemas estudian para ser problemas, nuestro problema quiere ser un problema de matices, algo que sus profesores y compañeros no comprenden, pues serlo significa ser un problema de problemas. Como podemos ver, resulta todo muy enrevesado y lo será todavía más cuando el problema acceda a su primer trabajo. Este se encuentra siendo un problema sexual entre una mujer y un hombre, llamados Yo y Tú, triste por no ser lo que pretendía y decepcionado con ser ese tipo de problema tan moderno y tan poco interesante, termina descubriendo que solo es un problema más de una gran lista entre Yo y Tú. El final, como ocurre con todos los relatos de este libro, es sorpresivo, todo lo que parecía ser de una forma, resulta ser solo una visión dentro de una multiplicidad de ellas.
El quinto relato, “Los muertos” es la narración de una noche de fiesta en casa de la protagonista y, como no, narradora, y su marido Miguel. Al contrario que el resto de los relatos, este tiene un final abierto, algo ha ocurrido veinte años atrás con otro hombre llamado Andrés, pero no conseguimos descifrarlo. Ana María Moix vuelve a utilizar el monólogo interior intercalado con escasos diálogos, pero la importancia del narrador es vital pues vemos todo lo ocurrido a través de sus ojos, escuchamos sus juicios y sentimos la pesadez y el cansancio que va haciendo mella en ella. De hecho. Cuando termina la fiesta y, en el último esfuerzo, se acuesta en su cama, sigue narrando a duras penas hasta que termina, como yo ya he dicho, sin desvelarnos el misterio.



En segundo lugar, el Artículo, publicado en El Páis, Nevermore. Este magnífico texto que comienza con la valoración de la palabra Nevermore, que según Ana es una de las palabras más bellas del mundo, sirve como excusa para analizar varios aspectos desde el punto de vista literario. Por una parte, Ana María Moix nos habla sobre el gran valor de los traductores (recordemos que ella misma era traductora y de hecho, en este texto podemos ver sus conocimientos en lenguas como el castellano, el francés, el portugués y el mallorquín, pues nos aporta las traducciones de dicha palabra). Además, también añade los nombres de aquellos que fueron los encargados de traducir “El cuervo” de Edgar Allan Poe, poema donde aparece utilizada nevermore, es decir, que es conocedora de otros autores y de sus trabajos. Por esta razón, Ana cita a Borges, para explicar el gran problema de la traducción, el de que dos palabras pueden significar lo mismo y sonar muy diferente y por esto el trabajo de los traductores, en este caso en poesía, no solo es aportar el significado, sino intentar conseguir la misma sonoridad. Por otra parte, el análisis de este aspecto le lleva a mostrar su interés por la figura del poeta, entendiendo la creación de poesía como una tarea que busca la creación de belleza mediante el trabajo, la voluntad y la técnica y no únicamente por la existencia de la inspiración, es decir, según la visión del traductor, poeta, ensayista y crítico de arte Charles Baudelaire.


Bibliografía
  • Ana María Moix. (2002). Las virtudes peligrosas. Barcelona: Lumen
  • Ana María Moix. (2011). Nevermore. 26/05/2020, de El País Sitio web: https://elpais.com/diario/2011/09/18/catalunya/1316308058_850215.html





lunes, 25 de mayo de 2020

Ana María Moix

3.Poesía

Para acercarnos a la poesía de Ana María Moix he decidido seleccionar varios de sus poemas pertenecientes por una parte, a la antología Nueve novísimos poetas españoles, la cual recopila composiciones de dos de sus poemarios, Baladas del dulce Jim (1969) y Call me Stone (1969) y por otra parte, otros poemas que corresponden a un vídeo donde la propia autora los recita, algo que me parece muy interesante, porque de este modo podemos conocer también su voz. 


En primer lugar,  estas primeras composiciones son de la etapa de juventud de la autora y son poemas con una forma muy cercana a la prosa. 

Un hombre triste su barco: Alegre, ese fu Jim
Un hombre triste su barco: Alegre, ése fue Jim. Dulce conmigo, mas no risueño; qué corazón.
Jim en el parque, y sin sombrero. Ay dios, qué miedo si es un matón. Ay dios qué pena, si un día parte como llegó.
Tiene los ojos rojos y on the sea mira como un traidor. ¿Serás payaso?, dije, y sobre el césped se revolcó. Y eso que no soy niña que con desconocidos antes hablara yo.
Cortaste lirios en las praderas y a Johnny mataste en Nueva York. Fue por amor: bailaba en Broadway Nancy Flor.
Ah, Dulce Jim qué consuelo cuando los adolescentes se enamoran y de esquina en esquina les nace en el pecho un corazón.
Dulce Jim vendrá mañana
y nos trae la ilusión.
Un amor tiene cualquiera
pero Dulce Jim, no.
Una ilusión es la quimera de su roto corazón: que, con la primavera a puerto su barco arribará y, en los parques de las ciudades, historias a las muchachas cantará: la del príncipe y la chica fea, la flor de Nancy, la habanera, y Johnny el Prometedor.
Un amor tiene cualquiera
mas Dulce Jim, jamás.
¿Si muere Jim, llorarás tú? Va preguntando a las mujeres, arrabaleras, niñeras, quinceañeras.
Parte su barco, rojo por dentro, antes de oír el sí o el no. Ya las respuestas no le interesan. Ya nunca baila en Broadway Nancy Flor.
Es Dulce Jim un alma en pena,
mi gran amor,
es un farsante,
un caminante,
un peripuesto hablador,
un traficante de corazones,
un triste amante de Nancy Flor.
Y tiene un perro que ladra fuerte cuando regresa de madrugada al barco que fue de Johnny y de su amor.


Nancy Flor bailará siempre
Nancy Flor bailará siempre
porque Johnny ya murió.
Un bribón le dio la muerte,
nadie sabe a donde huyó.
Fue testigo un pistolero
rey en los bares de New York,
passado luego a carcelero
contó la historia en un block.
Jim Johnny y Nancy Flor
tres personajes de antologia.,
de apología,
extraña historia de terror.
Ella tenía los ojos grises,
Johnny pintaba flores de azahar;
Jim era dulce, un soñador.
Ella bailaba todas noches.
Jim la soñaba em un bazar
rodeada de otros muñecos
que la adoraban por su candor.
Eran hermanos los dos adoradores de Nancy Flor.
Por la calle caminaban
los tres en silencio
mas el corazón no calla, traidor.
Y Jim lo supo.
Daban las doce en el cuco.
Caía el sol en la acera
y Dulce Jim vio un gran amor
en las dos sombras de Johnny y Nancy Flor
unidos a ras de tierra.
El dolor apenas quema
cuando nada queda en el hueco
de un antiguo corazón.
El asesino huyó de la justicia
pero le perigue el eco
de una loca ilusión
que con diabólica malicia
persiste en tener razón.
Una flor era Nancy para Jim,
mas una flor pintada antaño
por un solo enamorado
que no fue Jim, sino John.


En “Un hombre triste su barco: Alegre, ese fu Jim” y en “Nancy Flor bailará siempre” vemos el intento de narrar de forma cinematográfica haciendo uso de personajes que podrían figurar en películas americanas. De esta forma, Ana María Moix intenta crear una mitología propia con unos personajes concretos, en este caso Jim y Nancy, los cuales aparecen en varios poemas manteniendo relaciones entre sí. También vemos el uso de frases en inglés, pues debemos recordar que Ana era políglota, al igual que muchos de su generación y que además solían viajar al extranjero con regularidad.


Pasaban de las doce de la noche
Pasaban de las doce de la noche cuando regresaba
a casa, y juro que no bebí, pero allí estaban los dos, 
jugando a cartas a la vuelta de la esquina.
Eran dos sombras para siempre enamoradas: Bécquer y Ché Guevara.

En este poema,“Pasaban de las doce de la noche”, vemos referentes hispanoamericanos y también españoles como es el caso Che Gevera, referente político y Bécquer, referente literario.




En segundo lugar, los poemas cambian y disponen de formas más poéticas, menos prosaicas. En contenido suelen ser de tono más personal, ya no hay un deseo por crear otros mundos, sino de expresar sentimientos concretos.

Canto del extranjero
Mi cuerpo viene de la tierra
mi alma de la estepa
y es blanca
pero gélida
¿Mis sentimientos? Moldes en la nieve
Son extraños los ojos,
¿y la luna en la pupila?
Dejadme, a través de unos párpados amarillentos
no puede brillar el sol.
Aquél sueño aún humea en la escarcha.
Quiero establecerme en el sur
y ver pasar las tinieblas.


 En el cincuenta aniversario de una dama joven
Aseguras cumplir hoy los cincuenta
y eres aún prodigio de hermosura,
qué fracaso el del tiempo, y qué cordura:
te vio, y su poder te dejó exenta.

Tu presencia azul paz, nobleza aventa;
clásico y digno trazo es tu figura
lo que en todos se apaga en ti perdura:
amor, dardo de plata, te alimenta.

Besas la flor del mal y no es herética.
Jinete herida sangras luz luz cama.
La voz en tu garganta es un mar fiel

los surcos de tu frente texto de ética
que labró la belleza, la del alma,
en la débil textura de la piel.


En general vemos un mayor sentimiento de melancolía donde se aprecian los pequeños detalles de la vida. En “Canto del extranjero” el pasar del tiempo, simbolizado con las tinieblas, no tiene porque significar el miedo al paso del tiempo, sino más bien el disfrute de los momentos finales de la vida.  En “En el cincuenta aniversario de una dama joven” se trata de valorar la belleza en la mediana edad, Ana María Moix hace una especie de descriptio puellae de una mujer que acaba de cumplir cincuenta años y supera de esta forma el virgo rosas tradicional, valorando la belleza en esta etapa de la vida y también a la belleza del alma y de la inteligencia.


“Homenaje a César Vallejo”
Moriré en París, como César, una tarde de frío y aguacero.
Se lo dije a la sombra, antes de que se fuera:
Habrá un muerto que no saldrá en los periódicos.
Y sonrió con labios de fantasma y risa hueca.


“Homenaje a Montgomery Clift”
Monty no ha muerto, en su lugar enterraron un reloj con velo blanco

 “Homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer”
Dicen que con frecuencia se traslada uno en sueños.
Solitario piensas o vuelas.
De entre luz y sombras no se regresa jamás.
Allí crece la flor azul de Novalis.
Ave de suaves alas, si la rozas, morirás.
No hay claridad.
Cierra tus ojos si aún tienes ojos: no hay bosques.
Entre luz y sombra irreal parece la sombra de los vivos,
ave que nunca fuiste, ¿por qué franqueaste el umbral?
Herida, en las quietas aguas del estanque
un temblor vivo reflejas. En el jardín oscuro
se estremecen de dolor los amelos azules.
No vuela en banda el zorzal.
¿Qué llamada empujó tu cadenciosa marcha,
qué voces falsamente guiaron tu vuelo?
En roja llama incendió tus alas el sangriento atardecer.
Y erraste el vuelo: ¿fue por mirar acaso un pálido y frío rostro
en los cristales? Callada surge la noche.
Azul es la locura en el fondo de un ojo vacío. Está lejos el mar.
La muerte llora en las esquinas revestida de hojalata.
¿Por qué en pleno vuelo detuviste tu mirar?
A través de unos párpados amarillentos no puede brillar el sol.
Una banda de músicos pasea por los prados
y ensaya la nota capaz de abrir la piedra
y detener el vuelo de ese pájaro bobo
que ama el campo en primavera: y te alcanzó.
El crispeteo de tus alas en el fuego aviva ahora el silencio
en lo más hondo de la hoguera. Y caíste, a punto de saber
si es entre luz y sombras prohibidas
a donde va el amor cuando se olvida.


Por otro lado, podemos ver en estos últimos  poemas diferentes homenajes a figuras importantes que han sido referencia, sobre todo dentro de su mundo literario, para la autora. Influencias que vuelven a ser hispanoamericanas, españolas y americanas, las dos primeras literarias y la última cinematográfica.



Bibliografía
José María Castellet. (1970). Nueve novísimos poetas españoles. Barcelona: Península.

Soypoeta, (09/04/2011) Ana María Moix en Cosmopoética 2011 (Parte 2 de 29) Recuperado de https://youtu.be/2TYoN-BnKME





viernes, 8 de mayo de 2020


Ana María Moix

2.Producción literaria y características de su generación 
La producción de Ana María Moix es muy variada, fue poeta, novelista, cuentista, ensayista y también editora y traductora.
En poesía, además de aparecer en la antología Nueve novísimos poetas españoles, la cual sirvió para darle a conocer e incluirla dentro de una generación literaria concreta, también publicó varios poemarios Baladas del dulce Jim (1969), Call me Stone (1969) No time for flowers y otras historias (1971), que ganaría el Premio Vizcaya de Poesía. Más adelante recogería toda su producción literaria hasta el momento en A imagen y semejanza (1983).

Su primera publicación en prosa fue Julia (1970), una novela que trata sobre una chica que se niega a crecer, donde aparece la constante del hermano enfermo que surgirá durante toda su obra, siendo también un retrato impresionante de la Barcelona de los años setenta.
Después escribirá Ese chico pelirrojo a quien veo cada día (1971), un libro infantil. Tres años después, escribió Walter ¿por qué te fuiste? (1973), donde trata temas como la homosexualidad y los conflictos derivados de una educación religiosa basada en el pecado y la culpa. Seguirá entonces con la línea de la literatura infantil: La maravillosa colina de las edades primitivas (1973) y Los robots. Las penas (1982) y, a la vez, continuaría también con la escritura de ensayos o artículos como Veinticuatro por veinticuatro (1973) o Mara Girona: una pintura en libertad (1977), hasta su siguiente novela, Las virtudes peligrosas (1985). Dicha novela cuenta con una visión dulce del pasado y otra de terror para el futuro, trata el amor homosexual entre dos mujeres y obtuvo el Premio ciudad de Barcelona. Pese a que Ana María Moix no era una escritora que tuviera gran interés en ganar premios, los fue recibiendo, de hecho, después de escribir Miguelón (1986), La niebla y otros relatos (1988) volvió a ser galardonada con el mismo premio unos años después por su novela Vals negro (1994), basada en el mito de Sissi, la última emperatriz de Austria Hungría.

Realizó también trabajos relacionados con la mujer, como por ejemplo, una biografía de mujeres fascinantes que dejaron huella en su tiempo, como Frida Kahlo, Tamara de Lempicka, Coco Chanel o Carson Mc Cullers que tuvo por título Extraviadas ilustres (1996). También publicó un epistolario, De mar a mar (1998), entre ella y Rosa Chacel, que en ese momento vivía en Brasil. Gracias a esta coleccion de cartas podemos observar el tema del vínculo entre mujeres y especialmente el de maestra-alumna.
De su paso por la Gauche divine escribió, en 1971, 24 horas con la Gauche divine (2002), trazando un retrato de este grupo de intelectuales y artistas de Barcelona. Del mismo año son las obras El querido rincón (2002) y De mi vida real nada sé (2002). Nueve años más tarde, publicó Manifiesto personal (2011), un ensayo bastante pesimista y apocalíptico sobre la actualidad que estaba viviendo, en el que trata todos los aspectos de la sociedad utilizando testimonios de amigos, vecinos, familiares y expertos, además de retazos de su propia biografía.
La generación de los novísimos, también conocidos como culturalistas, generación del 70 o generación del lenguaje, son poetas enmarcados en la mitad de los años 60 y en los años 70. Este grupo de poetas, donde Ana María era la única mujer, nacieron entre 1939 y 1950, existiendo entre ellos una gran diferencia generacional. Al nacer, como pronto, a finales de la Guerra Civil, su primera conciencia educativa y sentimental fue distante de la de los niños de la guerra. Aunque en general podemos decir que los autores de esta generación empiezan a escribir en torno a 1964, 1965 y 1966, siendo algunos de ellos todavía muy jóvenes, su boom como generación no se dio hasta la publicación de Arde el mal. Josep Mª Castellet será el que seleccione a nueve poetas creando su antología Nueve novísimos poetas y asentado las características comunes del grupo. Estos poetas fueron Pere Gimferrer, Guillermo Carnero, Félix de Azúa, Antonio Martínez Sarrión, Manuel Vázquez Montalbán, Leopoldo Mª Panero, Ana María Moix, Vicente Molina Foix y José Mª Álvarez. Dichos autores estaban formados académicamente, tuvieron acceso a estudios universitarios y muchos de ellos eran políglotas o solían viajar al extranjero con relativa frecuencia. Sus influencias literarias eran diversas, leían a autores extranjeros, hispanoamericanos como Paz, Lezama Lima o Girondo y tuvieron especial admiración por Vicente Aleixandre.

Las características generales de la generación parten del rechazo del realismo poético, la poesía social, la poesía de lo cotidiano, de lo biográfico y de las emociones. A partir de ahí, su poesía era esteticista, tenían culto por la palabra, una palabra con gran carga irónica, sonoridad y riqueza. Experimentaban con el lenguaje pero también retornaron ciertas formulas estilísticas del pasado, como la línea superficial y decorativa del Modernismo, los valores irracionales del lenguaje propios del surrealismo, el gusto por la literatura sobre la literatura y no sobre la vida y ciertos rasgos del simbolismo, del decadentismo y del culturalismo. Además, introdujeron novedades como el gusto o sensibilidad camp,  creando una nueva mitología e imaginario desde la poesía utilizando elementos del cine, de los tebeos, de la música pop, jazz o folclórica, como la copla y, a veces, apreciaban elementos de otras mitologías y de la cultura clásica. A veces Venecia se convertía en signo de clasicismo y modernidad decadentista. Otros rasgos comunes de la generación eran el uso del verso libre a veces casi prosa, de los signos de puntuación de forma innovadora y de la introducción de refranes.


Bibliografía y webgrafía:


domingo, 3 de mayo de 2020


Ana María Moix


1. Biografía
Ana María Moix nació en Barcelona el 12 de abril de 1947, ella misma decía que su familia pertenecía al repelente rango de la pequeña burguesía catalana, y es que nació dentro de una familia acomodada. Su madre fue modista y su padre padre, junto a sus tíos, estaban encargados de los talleres de pintura que habían creado sus abuelos. La relación con ellos no fue buena, de hecho, pronto se fue a vivir con sus tías y su hermano Ramón.

Fueron tres hermanos, Ramón, Miguel y Ana. Miguel fue un niño enfermo, nació con espina bífida y murió a los dieciocho años, cuando Ana tenía quince, suceso que le marcó profundamente. Ramón eligió no estudiar y ser escritor, decisión que no gustó mucho a su padre hasta que comenzó a ser más reconocido. Ramón, conocido por su seudónimo Terenci, solía llevar a Ana al cine o con sus amigos y le prestaba libros, siendo junto a su padre, que disponía de una importante biblioteca, uno de los primeros contactos de Ana con la literatura. Ramón, al igual que Ana, era muy revolucionario, muy barcelonés, izquierdista y antifranquista. Su muerte en enero de 2003 también marcó enormemente a la escritora, la cual creó en su honor los premios internacionales Terenci Moix de literatura, cine y artes escénicas.

Ana y su hermano Terenci (Ramón)
Ana era una niña muy inteligente, incluso llegaron a subirle de curso, lo que le volvió tímida y reservada al encontrarse en clase con alumnos de varios años más que ella. Estudió Filosofía y Letras, aunque su padre quería que estudiase farmacia, le gustaba el cine y la literatura, no solo leer, sino también escribir. Leyó a Ana María Matute a los doce años, quien influyó enormemente en toda su producción literaria. También leyó a escritores extranjeros como Dostoievski, Henry James, F. Scott Fitzgerald, Carson McCullers y a hispanoamericanos como Vargas Llosa, Cortázar y García Márquez. Históricamente se encontraba en el momento en el que se estaba produciendo la agonía del franquismo y la transición a la democracia, razón por la cual se considera que Ana era una mujer entre dos generaciones, viviendo a su vez la dictadura franquista tardía y experimentando la rebeldía y el nuevo cambio que llegaba desde el extranjero.

Era una mujer de espíritu rebelde, primero escuchaba y después opinaba. Se implicó en política, pero señalando siempre que ella no estaba dentro de ningún partido. Personalmente era una mujer con un gran conflicto de identidad, pero que a la vez sabía lo que quería ser en cuanto a una definición sexual, intelectual y social. Tenía un gran sentido del humor, a veces incluso llegando al humor negro, algo que se podrá apreciar en su literaturaPere Gimferrer fue su mentor y, de nuevo gracias a Terenci, conoció a otros escritores como Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma, Beatriz de Moura, Oriol Bohigas, Jorge Herralde, Pere Gimferrer, Manuel Vázquez Montalbán o Esther Tusquets, con los que mantuvo una gran amistad.
En 1970 Josep Maria Castellet la incluyó en su antología Nueve novísimos poetas, con textos que tienen todavía hoy una gran vigencia, pero que fue tanto alabada como criticada. La polémica giraba en torno a que los escritores que se encontraban en ella vivían la mayoría en Barcelona o Madrid, es decir, había un centralismo dominante que dejaba fuera a muchos otros autores, no solo porque viviesen fuera de estas grandes ciudades, sino porque, aunque representaban direcciones radicalmente renovadoras, lo hacían en direcciones muy distintas a las de este grupo. En este sentido de ruptura con lo anterior, se señaló también que quizás se estaba confundiendo ruptura y calidad. Algunos autores o críticos apuntaron que más que una antología parecía un manifiesto o una poética, es decir, la enumeración de una serie de características que sí que tenían en ese momento esos autores.

Ana María también participó en la Gauche Divine, movimiento de intelectuales y artistas izquierdistas de Barcelona que se dio durante los años sesenta y comienzos de los setenta. Este grupo estuvo ligado al movimiento cinematográfico denominado Escuela de Barcelona y fue el escritor y periodista Joan de Sagarra quien bautizó al grupo con este nombre. Ana escribiría 24 horas con la Gauche Divine, un retrato irónico de sus vivencias en el movimiento. Además de sus publicaciones literarias, trabajó como articulista en Diario Público de edición catalana, en el periódico Tele/expres, diario independiente, entrevistando a escritores en la sección “Veinticuatro horas de la vida de …” y en la revista Vindicación Feminista donde escribía críticas de cine y de literatura. También dirigió las colecciones de poesía y relatos de las editoriales Plaza & Janés y Bruguera, siendo directora de esta última editorial entre 2006 y 2010. Cuatro años después, el 28 de febrero de 2014, Ana María Moix fallecía después de una larga batalla contra el cáncer.

Bibliografía y webgrafía:

Conclusiones sobre Miguel Hernández

Y con el teatro de Miguel Hernández doy por concluido este viaje a través de su vida y gran parte de su obra. Personalmente, no sabía much...