martes, 21 de abril de 2020

Jesús Fernández Santos: Entrada primera

Me tropecé con la obra de Jesús Fernández Santos mientras leía el Manual de Cacho y me intrigó inmediatamente. Más específicamente, me hizo reír cuando leí sobre su novela Los bravos (1954) y el sentido sardónico de humor que caracteriza la obra. Aunque Cacho le otorgó a él solo un párrafo en su texto, es mi proyecto en este blog hacer más sustanciosa su biografía, los rasgos destacados de sus obras y contextualizarlo en la literatura española. Parece que sus escritos son más desconocidos que sus contemporáneos, por eso, quiero compartir con vosotros a un hombre cuyas ideas y estética son tan incisivas como innovadoras, bien con una perspectiva desilusionada y, quizá, amarga.

Biografia de Jesús Fernández Santos
            
Nacido al final de 1926, Jesús Fernández Santos (JFS) creció en una familia marcada por la tragedia, parecida a la época en que vivía. Su madre murió cuando él tenía solo un año; su padre también después de que cumplió catorce años. Esta ausencia desempeña un papel bastante grande en su obra, ya que el niño JFS era introvertido y solitario, rasgos que definen en parte sus personajes lacónicos y mediocres. Después de la guerra, se inscribió en la Facultad de Filosofía y Letras, donde conoció a muchos otros escritores y dirigió el Teatro Experimental Universitario. De hecho, se estrenó su primera obra allí, que se llama Mientras cae la lluvia y que incorpora varios temas y técnicas novedosos en esta época. El cine siempre había capturado su imaginación, sin embargo, y él dejó la universidad para inscribirse en la Escuela Oficial de Cine al fin de los años cuarenta. Su segunda profesión, el cine le permitió explorar España y sus historias a través de los documentales y cortometrajes.
            
Pero su escritura a la vez crecía en importancia. En la publicación Revista española fundada por Antonio Rodríguez Moñino, aparecieron sus primeros cuentos juntos a los de otras cuentistas nuevas. Además, con la ayuda de Rodríguez Moñino JFS podría publicar su novela Los bravos en 1954, un logro trascendental en su carrera literaria y en la del país también. Algunos críticos sostienen que esta novela “representa el inicio en España del realismo crítico social en el período de posguerra”, por tanto, su importancia en la tradición literaria española es indudable y merece un reconocimiento mayor (jesusfernandezsantos.es). Los bravos fue seguida de más novelas que hicieron hincapié en los problemas sociales de España en aquella etapa, nunca alejándose de su estilo realista. Por su perspectiva acerba y su voz impávida, se considera JFS en el mismo corriente de autores como Camilo José Cela, Carmen Laforet y Miguel Delibes entre otros, autores fundamentales en desarrollar la literatura española de posguerra y su visión critica de una sociedad vacía y brutal.
           
No obstante, su producción literaria cambió al fin de los años sesenta. La académica Ruiza nota que evolucionó hacia un interés específico por el individuo y, sobre todo, por una búsqueda consciente de técnicas narrativas y de posibilidades expresivas” influida ciertamente por el “Boom” latinoamericano que incluyó los autores tantos innovadores como Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa.  Su novela El hombre de los santos (1969) destaca estas tendencias nuevas, sumada a la producción de JFS durante los años setenta, la cual incluye algunos libros de cuentos y su novela Libro de las memorias de las cosas (1971) que ganó el Premio Nadal. Los premios para JFS no se detuvieron entonces; se galardonó su novela Extramuros (1979) el Premio Nacional de Literatura e inició una serie de novelas históricas. Otra vez el realismo se subraya en estas obras históricas, pues se desarrollan los personajes con detalles preciosos y humanizadores.
            
Jesús Fernández Santos murió en 1988 con una bibliografía impresionante que consiste en once novelas, diez libros de relatos y centenares de artículos. Director y crítico de cine además de autor, la figura de JFS tuvo un gran interés tanto para las artes cinematrográficas como en las artes literarias, pese a que jamás recibió la aclamación para sus obras cinematográficas que sus escritos ganaron. Sin embargo, dejó una impresión imborrable en la literatura española a través de su realismo, lo cual transmitió una crítica social mordaz de la época de posguerra, y permanece como una figura importante, si no reconocido, de la producción cultural de España durante la segunda mitad del siglo XX.

Bibliografía :

Jesús Fernández Santos. 2020, http://www.jesusfernandezsantos.es. Recuperado el 13 de abril de 
          2020. 

Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. "Biografia de Jesús Fernández Santos." Biografías y Vidas: La 
          enciclopedia biográfica en línea, 2004,
          https://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/fernandez_santos.htm. Recuperado el 10 
          de abril de 2020.

Ent_ 5: Edgar Neville y el teatro. El baile


Es en el teatro donde encuentra la otra generación del 27 su hueco en la historia de la literatura. De acuerdo con Burguera Nadal (1991), Edgar Neville era ya un afamado cineasta, pero el éxito le llegó con el estreno de El baile (1952). Anteriormente, ya había estrenado comedias, como La vía láctea (1917) o Margarita y los hombres (1934). A El baile le siguen estrenos como Veinte añitos y Marramiau (1954), Rapto (1955), Adelita (1955) -continuación de El baile-, Prohibido en otoño (1957), Alta fidelidad (1957), la adaptación teatral La vida en un hilo (1959) y La extraña noche de bodas (1963). A partir de 1964, Neville deja de escribir obras teatrales para centrarse en la poesía, el relato breve y las colaboraciones periodísticas.
Siguiendo a Burguera Nadal, "Neville es heredero de lo que fue la alta comedia con la aportación de las ideas de Ortega […] está el toque personal de la comedia elegante y contenida que no le restan humanidad y profundidad" (documentos RTVE, 24:15). Se trata de un comediógrafo que “tomando por patrón básico la comedia convencional, inventó conflictos aparentemente absurdos que desarrollaba a través de inteligentes diálogos” (Rodríguez, 2017: 551). Neville consigue contribuir a la renovación del teatro español dejando su sello personal humorístico, humano y autobiográfico, donde hay una preocupación por el paso del tiempo y tópicos clásicos como carpe diem, tempus fugit o theatrum mundi. Al igual que en su cine, en las comedias otorga más importancia a la historia, los diálogos y los personajes que a la propia calidad técnica. Una virtud en Neville fue su habilidad a la hora de escribir las obras. Isabel Vigiola de Mingote explica que El Baile fue redactado en tres mañanas “un acto cada mañana sin corregir nada” (documentos RTVE, 28:13). Este hecho es criticado por García Ruiz (2008), “un autor que dictaba sus comedias a su secretaria y luego no las corregía se merece cien veces el reproche de su querida y fiel compañera Conchita Montes: '¡Que no rematas, Edgar, que no rematas!'. No remataba porque le aburría ese tipo de trabajo; o sea, el trabajo”. No obstante, supo ganarse al público. El estreno en el Teatro Arriaga de Bilbao en 1952 tuvo un éxito clamoroso y una vez una vez trasladada al Teatro de la Comedia de Madrid se mantuvo en cartel más de siete años. Pepe Viyuela en su entrevista a El País (2013) explica como "la obra se ha convertido en una de las piezas de teatro español más representadas en el extranjero, con más de dos mil funciones". El actor y productor riojano integró la nueva interpretación de El baile en 2013, cuya adaptación fue realizada por Bernardo Sánchez. El profesor y guionista la define como “una obra de ensayo sobre la fugacidad del tiempo y de la felicidad, que sobrevive más como recuerdo que como un hecho” (El País, 2013).
 
Neville adaptó la comedia al cine en 1959
El baile (1952) contiene temas como los celos, la libertad o el coleccionismo. Además, el paso del tiempo de cada acto (la juventud, la madurez y la senectud) es otro gran protagonista. A pesar de que el cuerpo va perdiendo facultades, el amor y la amistad son lo verdaderos triunfadores de la obra. La muerte de Adela no diluye el amor rememorado, así como el vivo retrato de Adelita, hija de Pedro y Adela. 
Neville muestra de nuevo ese afán por las fiestas y los salones de baile. El autor otorga importancia a las máscaras, que mencionaba en Don Clorato de Potasa, donde existe un carpe diem que tanto influyó al autor. El tiempo interno de cada acto (1900, 1925 y 1950) es un salto temporal para remarcar el paso de los años, pero con una perspectiva optimista. El amor y la relación familiar continúan entre los protagonistas. Al final de cada acto, acaba triunfando la ternura y la buena sintonía. Como indica Pepe Viyuela “por muy  dulce y elegantemente que se platee este amor a tres bandas no deja de constituir todo un alarde de valor plantearlo en aquella sociedad tan cerrada” (Radio Teatro, 2:33).

Resumen de El baile
Pedro y Julián son dos amigos unidos por la pasión a la entomología y el amor a Adela. Aunque ambos están enamorados de ella, Adela escoge a Pedro. Este hecho no produce una ruptura, sino que genera un triángulo donde sobresale el amor y la amistad. En el segundo acto, la trama se complica con la muerte de Adela. No obstante, Pedro y Julián viven con el recuerdo de Adela, con su pasión por los insectos y con la hija de ella y Pedro que es un constante recuerdo de ella.

"Me voy a fumarme esa colilla de juventud que me queda" (Acto II, 225)
Estudio sobre el personaje de Adela
Adela es una mujer activa y hermosa, que siente el placer cuando otros hombres la desean “me encanta saberme seguida por las miradas en las que hay admiración y temperatura” (Acto I, 213). Al mismo tiempo, necesita la admiración y el amor de su marido Pedro “sobre todo tu cariño, lo fundamental” (Acto I, 213), así como la del celoso y enamorado Julián “no se te puede mirar sin volverse loco de amor por ti” (Acto I, 215). A pesar de estrenarse la obra en 1952, Adela es un alma libre que vive con ambos hombres y tiene una hija con Pedro. En el segundo acto, Adela siente el aburrimiento y el paso del tiempo “tengo ganas de irme de viaje, de hacer cosas que no se hacen todos los días” (Acto II, 222). Así, ha planeado dejar a Pedro y Julián para marcharse a recorrer el mundo “quiero ser lo que no he sido desde que me casé: una mujer que entra sola en el ‘hall’ de un hotel de lujo […] y que no tiene un hombre que camina junto a ella” (Acto II, 224). A sus 45 años quiere sentir la libertad de no estar comprometida con nadie y la posibilidad de tener aventuras. Sin embargo, una enfermedad drástica le causa la muerte, no sin antes imponerse el amor entre los tres, con Julián en calidad de amigo y con Pedro de marido. En el tercer acto, Adela se ha convertido en un recuerdo permanente tanto para Pedro como para Julián “así siguiendo juntos tú y yo, no se nos ha ido del todo” (Acto III, 233). Adelita es el vivo retratado de su madre que también busca la libertad como su madre, aunque al final decida quedarse con su padre, Pedro, y el “amigo” de la familia, Julián, ya que ambos se han convertido en viejos.

Conclusiones
Neville propone personajes libres, dueños de su propio destino. Al igual que Clorato (entrada 3), Adela es una mujer activa que decide su vida por sí misma. El Baile es un alegato de la libertad individual. Neville muestra "sus cartas": no cree en la doctrina educativa de la mujer de acuerdo con la sección femenina dirigida por Pilar Primo de Rivera. En el mismo año que se estrena la obra de Neville se editaron miles de guías de la buena esposa. El epígrafe noveno dice "Déjalo hablar antes, recuerda que sus temas son más importantes que los tuyos". Adela rompe definitivamente con esta mirada pasiva y acomplejada. 

Bibliografía y webgrafía:
BURGUERA NADAL, María Luisa (1991).  “El humor en el teatro de Edgar Neville: Alta fidelidad (1957)”. Revista de la Asociación Europea de Profesores de Español. Núm. 38-39.
GARCÍA RUIZ, Víctor (2008). El "baile" de Edgar Neville: un tiempo dormido. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Alicante.
NEVILLE, Edgar (1969). Obras selectas. Biblioteca Nueva. Madrid.
RODRÍGUEZ CACHO, Lina (2011) [2009]. Manual de historia de la literatura española. Castalia. Madrid.
-Documental radiofónico de RTVE (25 de enero de 2020)
https://www.rtve.es/alacarta/audios/documentos-rne/documentos-rne-edgar-neville/4246741/ [consultado el 21 de abril de 2020]
-Entrevista realizada a Pepe Viyuela por el diario El País (24/10/2013)
-Interpretación del Cuadro de Actores de Radio Madrid en 1962 con introducción de Pepe Viyuela
-Versión propuesta por TVE Estudio 1 (1970)
https://www.rtve.es/alacarta/videos/teatro-en-el-archivo-de-rtve/teatro-baile/3307152/ [consultado el 21 de abril de 2020]
-Escenas de la obra adaptada al siglo XXI con interpretación de Pepe Viyuela, Susana Hernández y Carles Moreu
https://www.youtube.com/watch?v=QHHkP29P2OQ [consultado el 21 de abril de 2020]
-Informe sobre Edgar Neville y El baile
-Para las fotografías:


Ent_4: El cine de Neville y “el primer” documental flamenco


Ent_4: El cine de Neville y “el primer” documental flamenco


Desde 1928, como primer secretario en la embajada española en Washington, Neville aprovecha las posibilidades que le ofrece la vida norteamericana y “en su primera misión diplomática, Neville tiene dos objetivos: ver todas las películas que pueda y escaparse durante los tres meses de vacaciones a la Costa Oeste” (Aguilar Alvear, 2008). El mismo lugar donde termina la novela Don Clorato de Potasa (1929), es el que le permite conocer la industria fílmica. Allí, entabla amistad con Charles Chaplin y otros artistas de la época como Douflas Fairbanks o Mary Pickford. De acuerdo con Carratalá, “en 1928 es contratado para trabajar en las versiones hispanas de las primeras películas sonoras” (2009: 280). A partir de su experiencia norteamericana, comienza a labrarse un nombre como cineasta. El periodo fílmico de Neville comprende desde 1930 con El presidio hasta 1960 con Mi calle. Aguilar Alvear (2008) recoge la filmografía de Neville sobre la que destaco dos títulos: La torre de los siete jorobados (1944) y Duende y misterio del flamenco (1952). En sus treinta películas, Neville intervino tanto en la dirección como en el guión y la producción. A pesar de que se arruinó con alguna película como con La ironía del dinero (1955) tiene una filmografía amplia. 
En sus películas y un su obra en general, además de los tipos nevillescos, que consiguen reflejar su vida y sus obsesiones, resalto la idea de Eduardo Rodríguez Merchán “el humor de Neville está basado en dos elementos: el surrealismo y explosión de risa, por un lado, la ternura chaplinesca, por otro. Más cerca de Jardiel Poncela y de Miguel Mihura, de esta tradición cervantina de reírse de uno mismo primero y luego de los demás” (RTVE, 70 aniversario, 11:19).

La torre de los siete jorobados

La torre por donde los jorobados se hunden en el submundo 
Resumen:
Basilio de Mantua ha sido asesinado por haber descubierto el mundo subterráneo donde viven los jorobados. Sin embargo, consigue volver del más allá para hablar con Basilio Beltrán, enamoradizo y jugador de ruleta y único vivo que puede comunicarse con Mantua. Este le pide que le ayude a cambio de encontrar la felicidad. Así, Beltrán descubre las catatumbas y al doctor Sabatino, orquestador de su asesinato y del mundo delictivo.
Comentario:
Rodada en blanco y negro, se trata de una película de culto que divide dos mundos. Se nos presenta la ciudad madrileña realista con la viveza de las calles, los interiores de las casas y los salones de baile, al mismo tiempo que un submundo de fantasía y de misterio. Al final, Beltrán consigue descubrir el jeroglífico. 
Un símbolo que toma especial relevancia es el espejo, ya que a través de él Mantua puede venir al mundo de los vivos. En clave humorística hay una escena donde también aparece Napoleón debido a que ha sido invocado desde el mundo terrenal.
Entre otros temas, en la obra encontramos el sainete, la historia de la expulsión de los judíos, la marginación social de los jorobados, el expresionismo desde la clave de humor (vinculado al expresionismo de Murnau y su Nosferatu) o el neorrealismo de la vida madrileña (salones de baile, teatros al aire libre y los rincones de la capital).
El germen de la película está en la novela homónima de Emilio Carrére adaptada por José Santugini y Edgar Neville. Aguilar Alvear indica en una entrevista para el programa Días de cine (RTVE, 1:26) que entre 1944 y 1946 Neville rodó tres películas que constituyen una trilogía de sainetes criminales. El autor madrileño intenta reflejar el Madrid de Galdós y de Arniches. En definitiva y en opinión de Carratalá, se trata de "una sugestiva película que destila la mejor locura creativa” (2009:165).

Duende y misterio del flamenco


Duende y misterio del flamenco (1952), que obtuvo la mención de honor en el Festival de Cannes, es el primer gran largometraje documental importante sobre el flamenco. Desde el comienzo de la obra “En Andalucía vive una raza de gente, que tiene para expresar sus alegrías y tristezas un cante, el cante flamenco” los movimientos de cámara lentos y los planos generales dan protagonismo a los diversos artistas flamencos. Por medio de sus interpretaciones, descubrimos tanto los palos del cante grande (la seguidilla, la solea, la caña, el polo y los cantes sin guitarra) como los del cante chico.
Considerado un gran flamencólogo, su pasión comenzó gracias al festival de flamenco de Granada en 1922, organizado por Manuel de Falla y Federico García Lorca. Desde entonces, siguió muy de cerca este arte “desgranó su sabiduría sobre un arte y su ‘duende’ por los que sintió la misma pasión que Federico” (Carratalá, 2009:79) Precisamente, al poeta granadino le rinde un homenaje cinematográfico con el enterramiento popular que nunca tuvo.
En la cinta hallamos joyas artísticas con las que disfrutar acerca de un saber profundo y actual. En la sucesión de escenas/interpretación, mientras la cámara da protagonismo a los cantores y bailaores (tanto hombres como mujeres), la voz en off nos conduce como aprendices en un documental para el placer visual y auditivo. 
  
 Bibliografía y webgrafía:
AGUILAR ALVEAR, Santiago (2008). Filmografía de Edgar Neville. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Alicante.
AGUILAR ALVEAR, Santiago (2008). Neville secreto. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Alicante.
CARRATALÁ RÍOS, Juan Antonio (2009). Una arrolladora simpatía: Edgar Neville. De Hollywood al Madrid de la posguerra. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Alicante.

Programas de cine de Radio Televisión Española:
- 50 años sin Edgar Neville 
https://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/50-anos-sin-edgar-neville/3998044/
[consultado el 19 de abril de 2020]
- 70 aniversario de La torre de los siete jorobados de Edgar Neville
https://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/70-aniversario-torre-siete-jorobados-edgar-neville/2868682/ [consultado el 19 de abril de 2020]
- Historia de nuestro cine. Duende y misterio del flamenco
https://www.rtve.es/alacarta/videos/historia-de-nuestro-cine/historia-nuestro-cine-duende-misterio-del-flamenco-presentacion/4587738/ [consultado el 19 de abril de 2020]
-Documental radiofónico de RTVE (25 de enero de 2020)
https://www.rtve.es/alacarta/audios/documentos-rne/documentos-rne-edgar-neville/4246741/ [consultado el 21 de abril de 2020]
Para las fotografías:
https://www.filmaffinity.com/es/film552495.html [consultado el 19 de abril de 2020]
https://elcultural.com/Edgar-Neville-el-hombre-que-reia [consultado el 19 de abril de 2020]


domingo, 19 de abril de 2020

¿La vida es sueño o el sueño es vida?


5. Conclusiones

Tras haber estudiado su producción lírica, narrativa y dramática, podemos asegurar que si la máxima de Calderón es “la vida es sueño”, la máxima de Cunqueiro es “el sueño es vida”. Vivir consiste para él en un juego donde se mezclan la existencia cotidiana con la vida fantástica de los sueños. Por ello, al crear su obra se pregunta: ¿por qué no mezclar realidades aparentemente dispares o imposibles como ocurre en nuestros sueños? Así, Cunqueiro funde la materia onírica con la historia y la leyenda, y establece relaciones entre personajes y sucesos de diferentes épocas, tanto anteriores como futuras, porque si de lo que se trata es de preservar a esa “hierba débil” que es el hombre, que resiste porque sueña, todo está permitido. De este modo, logra transmitir una visión totalizadora, de actualidad y permanencia, en definitiva, de eternidad. “Si la literatura llamada realista es la que testifica por lo que es –por lo que es cotidianamente, en el más inmediato alrededor-, la literatura de Cunqueiro testifica por lo que quiere ser –por lo que es en el pensamiento, en el corazón.”(Viñó-García, 1967: 125).


“Como el más revolucionario de los escritores sociales, expresa su inconformismo ante el mundo actual. Él echa de menos -quiere para el hombre- un mundo paradisíaco, […] un mundo más espiritual que el presente y, por lo mismo, más feliz.” (Viñó-García, 1967: 126). Es posible que este mundo tuviera una oportunidad para renacer pero las ideologías y los falsos compromisos no lo han hecho posible. Por ello, Cunqueiro defiende que “es urgente poner fin a la obra de demolición y restaurar creando. Y soñando, claro está.” (Blanco, Rodríguez, Zavala, 2000: 403). Por tanto, el mundo verdadero para Cunqueiro es aquel que solo podemos poseer soñando y, tal vez, algún día podamos trasladarlo a la realidad. De este modo, Poliades en Las mocedades de Ulises defiende que la mentira es todo aquello que no se sueña:

-          Poliades, ¿qué es lo que es mentira? […]
-          Quizá todo lo que no se sueña, príncipe.
(Cunqueiro, 1985: 116)

Por último, si estáis indecisos sobre qué libro escoger para vuestra siguiente lectura, os animo a que le deis una oportunidad a Cunqueiro. Ana Sofía Pérez-Bustamante expone unas cuantas razones por las que merece la pena disfrutar de la literatura de este maravilloso escritor mindoniense.

[…] Si le apetece solazarse con historias imaginativas y sorprendentes que se construyen al hilo de los clásicos (Ulises, Amadís, el Judío errante, el rey Arturo, Hamlet, Romeo y Julieta, Don Quijote...); si es usted receptivo para con el humor en todos sus matices; si le agrada lo contado de forma «clara y sencilla, como quien come pan», pero es también sensible a la belleza; si ha sentido nostalgia de un paraíso perdido; si intuye que por detrás de los mitos lo que importa es el misterio del hombre —«el animal más extraño que existe»—; si es devoto de los placeres corporales; si, bien por ser de ciudad o bien por ser de campo, le enamora el ritmo lento y estacional con que vive la gente que depende de la tierra, ésa que antes del cine, la tele e Internet se distraía en tertulia con los cuentos; si es capaz de sentir el derecho del hombre a soñar y soñarse... entonces, Cunqueiro no lo va a decepcionar, tanto si es usted una criatura posmoderna puramente lúdica (de las que juegan por divertirse y aliviar así el paso —el peso— del tiempo), como si es del tipo lúdico-sentimental (de los que perciben la capacidad ritual del juego para instaurar una dimensión mágica donde trascender simbólicamente el tiempo santificando la alegría). (Pérez-Bustamante, Instituto Cervantes Virtual).


Espero que os hayan gustado las entradas y os hayan acercado un poquito más a la fabulación sin fin de Álvaro Cunqueiro. Gracias por vuestro interés y participación en el blog. Para concluir, adjunto un enlace a un vídeo en el que se entrevista al autor sobre algunos aspectos de su vida y su obra.

Vídeo:



Bibliografía:

Blanco Aguinaga, C., Rodríguez Puértolas, J., Zavala, Iris M., (2000): “La postguerra inmediata o los mitos frente a la historia”, Historia social de la literatura española, Madrid: Akal, Vol. II, pp. 400-405.
Cunqueiro, Álvaro, (1985): Las mocedades de Ulises, Madrid: Colección Austral Espasa-Calpe.
Pérez-Bustamante Mourier, Ana-Sofía, (sin año): Álvaro Cunqueiro, novelista (o en qué se parece una novela a un huevo)”, Álvaro Cunqueiro  (1911-1981) Instituto Cervantes: Centro Virtual Cervantes. (Disponible en: https://cvc.cervantes.es/actcult/cunqueiro/) [Consultado: 18/04/2020]
Viñó-García, M., (1967): “La excepción de Álvaro Cunqueiro” Novela española actual, Madrid: Ediciones Guadarrama, pp.115-128. 

sábado, 18 de abril de 2020

La faceta teatral de Álvaro Cunqueiro (II)



4. Producción teatral II

A noite vai coma un río se publicó en gallego en 1960, año en el que fue premiada en el I Certamen Literario del Miño. La revista Grial la publicó en 1965 y, posteriormente, la editorial Galaxia en 1974 y 1980. Fue estrenada por la Agrupación Teatral Tespis dirigida por Xosé Redondo. Manuel Lourenzo la reinterpretó con su Escola Dramática Galega en 1979. A pesar de ser creada como una obra de teatro independiente, pasó a formar parte del cuerpo de la novela Un hombre que se parecía a Orestes (1969). De hecho, se reproduce prácticamente en su totalidad, a excepción de una escena, un monólogo y el epílogo final. A noite vai coma un río es la historia de los delirios amorosos de Doña Inés, la dama del Paso de Valverde, que cree encontrar en cada visitante su ansiado amor. Esta obra, según el argumento de la novela, es compuesta por el personaje ficticio Filón el Mozo, dramaturgo de la ciudad de Argos.

Paso del Rey y el Capitán dialogante
   Escena II
Ana Modesta, Rey, Correo y Doña Inés

            Doña Inés      ¡Buenas noches al rey!
            El Rey            ¡Haz una reverencia, condesa!
Doña Inés    (Haciendo dos reverencias de corte). Alteza, sed bienvenidos al Paso de Valverde.
            El Rey           ¡Dame la mano, que te la voy a besar!
Doña Inés      En una mano traigo una rosa y en la otra un colibrí. ¡No puedo daros 
                       la mano!
            El Rey           Un colibrí. ¿De qué color es?
Doña Inés      El colibrí de esta banda es escarlata, y sólo canta al irse el invierno,
cuando desaparece la nieve y abren las fuentes.
            El rey             Siento no verlo. Suelta ese pájaro y dame la mano. Eso sí, que no 
                                   venga volando a posarse en mi solideo.
            Doña Inés      (hace que suelta el pajarito famoso, y le ofrece su mano izquierda al
Rey). –Aquí tenéis la mano que me calentaba el colibrí. ¡Salió por la ventana a la noche! ¡Le gustaba la luna nueva!

(Cunqueiro, 2011: 186)

Esta técnica de insertar una pieza teatral en el argumento de una novela se repite en As crónicas do sochantre (1956), novela en la que aparece una pequeña obra teatral titulada Función de Romeo e Xulieta, famosos namorados, donde Cunqueiro hace gala de su vocación dramática. Esta pieza contó con una versión radiofónica realizada por el escritor, actor y director Xoán Guisán Leixas en 1980 en A Coruña. De hecho, algunos críticos opinan que la obra de Cunqueiro no está pensada para su representación teatral, puesto que precisa de espacios y decorados muy concretos, sino que está creada para una transmisión radiofónica que capte la atención del oyente y despierte su imaginación. Por esta razón, el teatro cunqueriano tuvo escasas posibilidades de representación y las generaciones posteriores se refirieron a él como “demasiado intelectual”. Incluso el propio Cunqueiro confesó que nunca pensó en la representación cuando escribió su O incerto señor don Hamlet.

La tercera de las obras teatrales recogidas en la edición Obra en Galego Completa. Poesía. Teatro  (1980) es Palabras de víspera, publicada en 1974 por la editorial Galaxia. El argumento de esta pieza está basado en el análisis de doña Urraca y el rey Alfonso VI, dos personajes extraídos de la historia medieval española. Álvaro Cunqueiro decide dar protagonismo a la figura de Alfonso VI y no a la del Cid, como se venía haciendo en la tradición literaria anterior.  


Por último, es importante destacar la aportación de Cunqueiro como teórico y crítico teatral gracias a su ensayo As mil caras de Shakespeare, donde estudia la gran obra del autor inglés, al cual admiraba. A raíz de estas profundas reflexiones, Cunqueiro se decidió a escribir su gran obra O incerto señor Don Hamlet, príncipe de Dinamarca (1958).


Bibliografía:

Cunqueiro, Álvaro, (2011): Un hombre que se parecía a Orestes, Barcelona: Austral
Criado Martínez, Ninfa, (2004): Álvaro Cunqueiro: el juego de la ficción dramática, Madrid: Editorial CSIC, pp. 87-88. (Disponible en: https://books.google.es/books?id=CJ5BFwGCPIcC&pg=PA87&lpg=PA87&)
Molina, César Antonio (1981): “Álvaro Cunqueiro: La fabulación sin fin”, Ínsula, Madrid: Ínsula, Librería, Ediciones y Publicaciones, S.A.,  nº413, p. 10. 
Monegal, Fernando (1973): “Álvaro Cunqueiro, omnívoro y gallego por la gracia de Dios”, La Vanguardia Española, Barcelona: La vanguardia Editorial, p. 57.
Pillado Mayor, ManuelLourenzo, (1979): O Teatro Galego, La Coruña: Edicios Do Castro p. 119
Rodríguez López-Vázquez, Alfredo, (sin año): Álvaro Cunqueiro, o la teatralización de lo literario”, Álvaro Cunqueiro  (1911-1981) Instituto Cervantes: Centro Virtual Cervantes. (Disponible en: https://cvc.cervantes.es/actcult/cunqueiro/) [Consultado: 12/04/2020] 

Salvat, Ricard, (1991): “Sobre las propuestas teatrales de Álvaro Cunqueiro”, Ínsula, Madrid: Ínsula, Librería, Ediciones y Publicaciones, S.A.,  nº536, pp. 21-23.  


La faceta teatral de Álvaro Cunqueiro



4. Producción teatral I

Cunqueiro intentó recuperar la tradición del teatro gallego creando nuevos héroes y transformando otros para adaptarlos a su entorno cultural. Como hemos podido comprobar en los anteriores géneros, Cunqueiro es un auténtico fabulador; si nos remontamos al étimo latino de este verbo, FABULARE ‘hablar’, encontramos la verdadera esencia de la creación de Álvaro Cunqueiro, la oralidad. Esta oralidad ya aparece junto con elementos de carácter teatral en su obra narrativa; sin embargo, alcanzará su máximo esplendor en su producción teatral.

En la edición Obra en Galego Completa. Poesía. Teatro (1980), se recogen las tres grandes obras teatrales de Cunqueiro: O incerto señor don Hamlet, príncipe de Dinamarca (1958), A noite vai coma un río (1965) y Palabras de víspera (1974). A pesar de no aparecer en dicha edición, debemos destacar otra pieza importante, sobre todo desde el punto de vista histórico; se trata de la obra Xan, o bó conspirador (1933). Esta obra se publicó en los números 60 y 85 de la revista Grial, correspondientes a los años 1978 y 1984. Lourenzo y Pillado describen esta pieza como "un fragmento de corte surrealista, muy en la línea del teatro breve de García Lorca, hecho de ludismo sensual y voz profunda en la parábola" (Lourenzo y Pillado, 1979: 119).

O incerto señor Don Hamlet, príncipe de Dinamarca (1958) fue estrenada por el Teatro de Cámara de la Asociación Cultural Iberoamericana, en el Teatro Colón de A Coruña, bajo la dirección de Antón Naveyra. En 1979, Manuel Lourenzo hizo una versión de dicha obra con la Escola Dramática Galega. En O incerto señor Don Hamlet, príncipe de Dinamarca Cunqueiro pone de manifiesto la relación edípica entre la reina Gertrudis y Hamlet, tomando como base los contenidos del mito y el estudio del psicoanalista Ernst Jones, discípulo de Sigmund Freud. La incertidumbre, esa oposición entre “ser o no ser”, al igual que en la obra de Shakespeare, constituye el eje sobre el que gira la obra. Sin embargo, para que la muerte del rey de Dinamarca y la boda de Claudio con Gertrudis cobren más sentido, en la trama de Cunqueiro, el usurpador es el verdadero padre de Hamlet, como lo afirma el propio autor en una entrevista publicada por el periódico La Vanguardia el 23 de noviembre de 1973.

Mi Hamlet está construido sobre el hecho de que el rey de Dinamarca, el asesino, es el padre verdadero de Hamlet. Entonces la escena de la seducción, tiene un sentido y el público lo capta perfectamente. Cuando se presentó esta obra en la plaza de mi pueblo, en Mondoñedo, durante la escena final, es decir, cuando Hamlet se ahorca, la gente empezó a llorar, a gritar e incluso a rezar. Fue una impresión brutal. Increíble.[1] (Monegal, 1973: 57).






Bibliografía:

Cunqueiro, Álvaro, (2011): Un hombre que se parecía a Orestes, Barcelona: Austral
Criado Martínez, Ninfa, (2004): Álvaro Cunqueiro: el juego de la ficción dramática, Madrid: Editorial CSIC, pp. 87-88. (Disponible en: https://books.google.es/books?id=CJ5BFwGCPIcC&pg=PA87&lpg=PA87&)
Molina, César Antonio (1981): “Álvaro Cunqueiro: La fabulación sin fin”, Ínsula, Madrid: Ínsula, Librería, Ediciones y Publicaciones, S.A.,  nº413, p. 10. 
Monegal, Fernando (1973): “Álvaro Cunqueiro, omnívoro y gallego por la gracia de Dios”, La Vanguardia Española, Barcelona: La vanguardia Editorial, p. 57.
Pillado Mayor, ManuelLourenzo, (1979): O Teatro Galego, La Coruña: Edicios Do Castro p. 119
Rodríguez López-Vázquez, Alfredo, (sin año): Álvaro Cunqueiro, o la teatralización de lo literario”, Álvaro Cunqueiro  (1911-1981) Instituto Cervantes: Centro Virtual Cervantes. (Disponible en: https://cvc.cervantes.es/actcult/cunqueiro/) [Consultado: 12/04/2020] 

Salvat, Ricard, (1991): “Sobre las propuestas teatrales de Álvaro Cunqueiro”, Ínsula, Madrid: Ínsula, Librería, Ediciones y Publicaciones, S.A.,  nº536, pp. 21-23.  


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