martes, 2 de junio de 2020

Blog 2 Celaya: inicios de un poeta



Presentamos a Gabriel Celaya: el hombre, el poeta y el feroz patriota 


Sus antecedentes y niñez
Gabriel Celaya nació el 18 de marzo de 1911 en el pueblo vasco, Hernani (Guipúzcoa) en el seno de una familia burguesa. Su padre se llamaba Luis Múgica Leceta y era ingeniero industrial. Su madre se llamaba Ignacia Celaya Cendoya. Pasó las vacaciones de su infancia con su familia en San Sebastián. Cuando tenía doce años, se sintió enfermo con una enfermedad misteriosa que le obligó a quedarse en casa y pasó por un período de aislamiento y soledad.

Su nombre y nombres escritos
El nombre completo de Gabriel Celaya es Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta pero su nombre oficial es Rafael Múgica en el que publicó su primer libro de poesía.
Cambió a publicado bajo el nombre de Gabriel Celaya cuando comenzó a trabajar en el negocio de su padre porque la compañía no sentía que se reflejara bien en el negocio familiar tener un ingeniero que escribiera poesía. Luego cambió para publicar con un nombre diferente, Juan de Leceta en años posteriores, cuando quería romper con su pasado. Cada uno de estos nombres representaba una personalidad diferente del escritor. Rafael Múgica fue el escritor burgués y Gabriel Celaya se parecía más al hombre común.

Sus influencias como poeta
Los dibujos de Gabriel Celaya 
Fue durante estos años formativos estudiando para ser ingeniero industrial en Madrid y comenzó a escribir. Esto también es cuando conoció a los poetas de la Generación 27 que tuvieron una profunda influencia en su escritura. Había estado en contacto con poetas como Frederic García Lorca y José Morano Villa, así como con artistas como Salvador Dalí cuando se hospedaba en la residencia de estudiantes entre 1927 y 1935. También tuvo brevemente las aspiraciones de convertirse en pintor. 

Entrevista con Gabriel Celaya https://www.rtve.es/alacarta/videos/a-fondo/poeta-gabriel-celaya-fondo-1978/1042572/ donde habla sobre su infancia, su familia, los momentos en que estudiante residente, sus estudios y su evolución como poeta. También habla sobre por qué necesitaba publicar con un nombre diferente y quién es el escritor burgués Rafael Mugica versus Gabriel Celaya

Sus primeras obras
Celaya publicó sus primeros trabajos "Marea del silencio" en 1935  
pero fue bajo el seudónimo de Rafael Mugica.

"MAREA DEL SILENCIO

- 1 - 

Pasarán gaviotas veloces, altas gaviotas,
Sobre casas de cristal, terrazas de cristal,
Donde muchachas blancas
Tocan los pianos de cristal.

Pasará una brisa de algas y mar
Por el pinar de cristal,
Por las grandes avenidas,
Por las calles,
Por las plazas
De la ciudad de cristal.

Pasará una brisa leve
Mientras las blancas muchachas
Mueven sus brazos en alto y a compás.

Pasarán nubes lentas y blancas
Por el cielo de cristal,
Sobre mares de cristal,
Cuando muchachas blancas entornando los ojos
Hagan con su silencio la hora de cristal.

Por el aire transparente,
Por mis ojos transparentes,
Pasarán las lentas nubes del silencio,
Las gaviotas del gozo,
La brisa,
Lo eterno.

Y habrá blancas muchachas en el aire y en mis ojos,
Y habrá un gozo sin sentido,
Y un olor de inmensidad,
Y frente al mar infinito
Habrá terrazas, pinares,
Una ciudad de cristal.




"La gaviota he sido para mí una obsesión. Siempre. Desde mi primer libro, ¨Marea del silencio¨ la gaviota esta presente en toda mi poesía…Para mi la gaviota ha sido una obsesión desde niño, porque era la libertad y era, a la vez, el mar mismo¨ - Gabriel Celaya

Mis impresiones sobre Poema 1 de ¨Marea del silencio¨
Este es un poema de recuerdos de la infancia de Celaya cuando pasó sus vacaciones de verano con su familia en San Sebastián. Evoca las imágenes de las playas de San Sebastián, la naturaleza y el mar. Las imágenes de las gaviotas representan sus momentos felices en la playa, así como su sensación de libertad durante estos tiempos. Estos son fuertes contrastes con la imaginación de su vida en Madrid estudiando ser ingeniero.

Dado que Celaya escribió este poema durante los tiempos en que estudiaba en Madrid como ingeniero industrial, cuando en su corazón quería ser poeta, las gaviotas podían simbolizar su libertad para la creatividad y poder escribir como poeta. Este símbolo de las gaviotas está presente en su obra, pero más aún la idea de libertad. Esta podría haber sido la "semilla" del poeta social en Celaya en sus primeros años.

Bibliografía:
Alvaro Ocáriz, José Andrès. Celaya esencial. Bassarai, 2011.
Celaya, Gabriel. Itinerario Poetico. Catedra. 1975
Gabriel Celaya. La Diputación de Gipuzkoa, 2011, www.gabrielcelaya.com. {Consultado el 31 de may de 2020.]
¨Entrevista a Gabriel Celaya sobre su obra literaria y poética.¨ El programa Tiempo de Papel. RTVE.es,18/04/1984. www.rtve.es/alacarta/videos/escritores-en-el-archivo-de-rtve/entrevista-gabriel-celaya-sobre-su-obra-literarira-poetica/1036173/ {Consultado el 31 de may de 2020.]



lunes, 1 de junio de 2020

"Encontrar su voz como poeta”, acompañando a Celaya en su viaje: Una introducción personal



Gabriel Celaya (1911-1991)
Fue una tarea abrumadora decidir en quién y en qué centrarse para este blog, dada la variedad de poetas, dramaturgos y escritores españoles de la posguerra, así que tomé mi decisión en función de mis sentimientos personales. Mi primer amor es la poesía y la primera vez que me encontré con un poema "Momentos Felices" del libro de De claro en claro, 1956.  Me llamó la atención el título y, mientras leía el poema, me cautivó lo lírico que era del poema. También cautivado à la dualidad del sentimiento de felicidad y desprecio del poeta y tocado por una voz sincera y genuina en las palabras de la poema. Quería saber más sobre este poeta. Esta fue mi introducción a Gabriel Celaya. Hay mucho que saber sobre Celaya, ya que fue bastante promiscuo en sus obras y siguió escribiendo durante muchos años. Es mejor conocido como poeta social, pero su viaje poético comenzó antes de esto y siguió evolucionando y experimentando hasta los años 80.

Pensé que sería interesante entender sus raíces y su evolución hacia el poeta por el que lo conocemos. También tengo curiosidad por investigar y compartir algunas cosas sobre Celaya que no son tan conocidas o que me vienen a la mente de inmediato para dar un poco de profundidad y aliento a este maravilloso poeta. Desde un punto de vista personal, estoy intrigado acerca de cómo Celaya desarrolló su voz poética, ya que he estado buscando encontrar mi propia voz en mi escritura de no ficción creativa y poesía. Por lo tanto, me fascina echar un vistazo a cómo Celaya encontró su propia voz y sus luchas. Espero que esto pueda arrojar algo de luz para ayudar a mi propio desarrollo como escritora y poeta. Por lo tanto, el tema de mi blog es mostrar el viaje de la evolución de Gabriel Celaya como poeta y su voz poética: "Encontrar su voz como poeta", acompañando a Celaya en su viaje

En mi serie de blogs, tengo la intención de mostrar las tres etapas de la voz poética de Celaya, “yo, tu y nosotros", así como tocar su voz como poeta vasco, las influencias para su evolución y demostrar la evolución de su voz poética a través de su poesía.

Nuestro viaje acompañando a Gabriel Celaya:
Blog 2: Celaya: inicios de un poeta
Blog 3: Celaya: buscando su voz poética
Blog 4: Celaya: voz del poeta comprometido
Blog 5: Celaya: más allá del poeta social. El final de nuestro viaje con Celaya.


«Momentos felices» (De De claro en claro, 1956)

Cuando llueve, y reviso mis papeles, y acabo
tirando todo al fuego: poemas incompletos,
pagarés no pagados, cartas de amigos muertos,
fotografías, besos guardados en un libro,
renuncio al peso muerto de mi terco pasado,
soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego,
y así atizo las llamas, y salto la fogata,
y apenas si comprendo lo que al hacerlo siento,
¿no es la felicidad lo que me exalta?

Cuando salgo a la calle silbando alegremente
—el pitillo en los labios, el alma disponible—
y les hablo a los niños o me voy con las nubes,
mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando,
las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos
desnudos y morenos, sus ojos asombrados,
y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando,
salpican de alegría que así tiembla reciente,
¿no es la felicidad lo que siente?

Cuando llega un amigo, la casa está vacía,
pero mi amada saca jamón, anchoas, queso,
aceitunas, percebes, dos botellas de blanco,
y yo asisto al milagro –sé que todo es fiado—,
y no quiero pensar si podremos pagarlo;
y cuando sin medida bebemos y charlamos,
y el amigo es dichoso, cree que somos dichosos,
y lo somos quizá burlando así a la muerte,
¿no es felicidad lo que trasciende?

Cuando me he despertado, permanezco tendido
con el balcón abierto. Y amanece: las aves
trinan su algarabía pagana lindamente:
y debo levantarme, pero no me levanto;
y veo, boca arriba, reflejada en el techo
la ondulación del mar y el iris de su nácar,
y sigo allí tendido, y nada importa nada,
¿no aniquilo así el tiempo? ¿No me salvo del miedo?
¿No es felicidad lo que amanece?

Cuando voy al mercado, miro los abridores
y, apretando los dientes, las redondas cerezas,
los higos rezumantes, las ciruelas caídas
del árbol de la vida, con pecado sin duda
pues que tanto me tientan. Y pregunto su precio,
regateo, consigo por fin una rebaja,
mas terminado el juego, pago el doble y es poco,
y abre la vendedora sus ojos asombrados,
¿no es la felicidad lo que allí brota?

Cuando puedo decir: el día ha terminado.
Y con el día digo su trajín, su comercio,
la busca del dinero, la lucha de los muertos.
Y cuando así cansado, manchado, llego a casa,
me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos,
y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi,
y la música reina, vuelvo a sentirme limpio,
sencillamente limpio y, pese a todo, indemne,
¿no es la felicidad lo que me envuelve?

Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
«Estaba justamente pensando en ir a verte.»
Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
sino de cómo van las cosas en Jordania,
de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
y al marcharme me siento consolado y tranquilo,
¿no es la felicidad lo que me vence?

Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarse en unos ojos que nos miran sin mancha,
¿no es esto ser feliz pese a la muerte?
Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,
¿no es la felicidad que no se vende?

(Lectura de audio del poema, 
www.cervantesvirtual.com/portales/gabriel_celaya/615995_momentos_felices/ )

Mis impresiones sobre el poema ¨Momento Felices¨
Un hermoso poema lírico sobre las cosas simples de la vida puede traer felicidad como un paseo diario por las calles pasando por las mujeres y los niños o  pasar tiempo con amigos. Hay un senes de dualidad en el poema entre felicidad y desesperación. Dado el telón de fondo de la represión en la España de la posguerra, la felicidad de las cosas simples en la vida cotidiana podría representar la libertad que las personas pueden tener hasta que esta libertad sea quitada. Entonces la felicidad que trae la felicidad del poeta puede desaparecer.
Celaya utiliza la repetición y las preguntas retóricas al final de cada estrofa para resaltar y cuestionar esta "felicidad" como si dijera: ¿puede realmente ser feliz (realmente tener libertad?) Utiliza a la primera persona en su poesía, pero realmente representa la hombre común. Desde la última estrofa, sentimos su inutilidad y desesperanza "Vencido y traicionado, ver casi con cinismo que no pueden quitarme nada más y que aún vivo"

Bibliografía:
G. García, Ariadna (ed.) (2006). Antología de la poesía española (1939-1975). Akal. Madrid.
Gabriel Celaya. La Diputación de Gipuzkoa, 2011, www.gabrielcelaya.com. {Consultado el 31 de may de 2020.]
Gabriel Celaya. “Momentos felices.” YouTube, subido por Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. 29 enero 2014,  www.youtu.be/D5ebqQbvJLM {Consultado el 31 de may de 2020.)

Símbología de Perito en lunas (1933, Miguel Hernández)


En la entrada anterior, se ha hecho una introducción de la simbología general de Miguel Hernández, en esta se pretende hacer un análisis de la simbología de su primera obra: Perito en lunas (1933).
Miguel Hernández edita Perito en lunas en 1933 aunque la obra fue elaborada tras su primer viaje a Madrid entre 1931 y 1932. El libro está compuesto por 42 octavas reales. En esta obra destaca la influencia que Góngora tiene sobre el poeta y sobre la Generación del 27 con quien el poeta comparte características a pesar de considerársele un miembro tardío de la misma.
En su primer libro de poemas publicado, se puede ver el uso de la octava real, la misma estrofa que Luis de Góngora usó para la Fábula de Polifemo y Galatea. Si hablamos de la simbología que nos presenta esta obra se debe tener en cuenta el uso de la polisemia en todas las octavas reales que están interrelacionadas entre sí. Miguel Hernández lo que busca es jugar con la capacidad asociativa del lector. Junto con la polisemia encontramos el uso de metáforas herméticas y símbolos característicos de su Orihuela natal. En este primer libro encontraremos, por tanto, símbolos como:
Luna: en este caso, es el elemento unificador a lo largo de la obra. En Perito en lunas el poeta está enamorado de la luna quien representa a la mujer amada. Generalmente, a la luna se le han atribuido muchos símbolos, uno de ellos corresponde al de la fecundidad de la mujer, pues los ciclos lunares siguen los periodos de la menstruación de la mujer y la fecundación. Además, es el símbolo del agua en contraparte con el del fuego cuyo símbolo es el sol. Sin embargo, vemos que no solo posee estos símbolos, en Horno y luna (octava XXXV) dice:

Hay un constante estío de ceniza
para curtir la luna de la era,
más que aquella caliente que aquel iza,
y más, si menos, oro, duradera.
Una imposible y otra alcanzadiza
¿hacia cuál de las dos haré carrera?
Oh tú, perito en lunas, que yo sepa
Qué luna es de mejor sabor y cepa.

Aquí vemos, por un lado, que el significado que el poeta aporta a la luna es el de una masa que se meterá en el horno para ser curtida. En este caso, el horno está representado como “estío de ceniza…”. Por otro lado, se llama a sí mismo desde la segunda persona diciéndose qué camino debe escoger.

Higuera: en este caso podría representar la masculinidad por su forma y por las semillas que contiene sus frutos. Además, se debe tener en cuenta que en la poesía de Miguel Hernández el erotismo está muy presente. Como ocurre con la luna, la higuera también posee diferentes significados, en la octava XVI hace referencia tanto al hombre como a la mujer. En la octava titulada Serpiente podría hacer referencia al árbol del que Eva tomó la manzana.

En tu angosto silbido está tu quid,
y, cohete, te elevas o te abates;
de la arena, del sol con más quilates,
lógica consecuencia de la vid.
Por mi dicha, a mi madre, con tu ardid,
en humanos hiciste entrar combates.
Dame, aunque se horroricen los gitanos,
Veneno activo el más, de los manzanos.

Otros símbolos que podemos encontrar en Perito en lunas son: los colores, siendo el azul el más usado por el poeta, aunque se debe destacar que a pesar de usar el amarillo, este no aparece mencionado como tal, sino como “oro” o “dorado”, tal vez el poeta evita nombrar el color por la supuesta mala suerte que da en el teatro, ya que, como la mayoría sabe, el amarillo es símbolo de mala suerte en teatro.


Bibliografía:

FERNÁNDEZ PALMERAL, Ramón (2006) "Simbología secreta de "Perito en Lunas" de Miguel Hernández / ensayo e ilustraciones de Ramón Fernández Palmeral; prólogo de José  Carlos Rovira" http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/simbologia-secreta-de-perito-en-lunas-de-miguel-hernandez--0/html/ [visitado el 01/06/2020]
ROMERO, Gome, (2 de febrero de 2008) Horno y luna. Blog. Recuperado de: http://lunasperito.blogspot.com/2008/02/horno-y-luna.html [visitado el 01/06/2020]
ROMERO, Gome, (22 de febrero de 2008) Serpiente. Blog. Recuperado de: http://lunasperito.blogspot.com/2008/02/serpiente.html [visitado el 01/06/2020]

sábado, 30 de mayo de 2020

Ana María Moix

5. Conclusiones


Después de haberme acercado a la obra de Ana María Moix y tener una idea general de su producción literaria y también de su biografía, puedo decir que esta autora dispone de una gran variedad de obras, más o menos extensas, porque recordemos que escribió desde novela hasta ensayo y, por supuesto poesía, provocando todas ellas un gran interés.

 Su estilo está marcado en ocasiones por la ironía y otras por la melancolía, puede ser tierna, pero también sarcástica y desconcertante. Ana María Moix es capaz de mostrarnos sentimientos íntimos, que pueden o no pertenecerles, y también mundos o realidades inventadas llenas de creatividad y complejidad. En general, era bastante innovadora, tanto en sus creaciones literarias como en sus trabajos como editora y traductora, dándole musicalidad a los poemas que traducía de otros autores. Por ejemplo, introdujo en sus obras las relaciones homosexuales y bisexuales, las frases o palabras en otros idiomas, sobre todo del inglés y las referencias a cuestiones actuales. El hecho de que comenzase como poeta probablemente caracterizó su prosa haciendo que sus textos sean enormemente sugestivos y compactos, en el sentido de que parece que están enormemente meditados y pensados para que todo esté relacionado. Otro de los rasgos más característicos es el reflejo de que fue una gran lectora, no solo porque tiene un gran estilo y un lenguaje bastante rico, sino también por la intertextualidad perceptible y el uso de recursos literarios. De esta forma, Ana María Moix mezcla elementos de la tradición y no solo de la literatura española, sino también europea e hispanoamericana, con otros más modernos, citando siempre a autores que le han servido como maestros en su trayectoria literaria.

Ana María Moix

4. Narrativa


Ana María Moix cultivó la novela, los cuentos, el relato corto y el ensayo. Por esta razón, he decidido seleccionar varios de sus relatos y un artículo, teniendo así la oportunidad de acercarnos a más de una de sus facetas narrativas.
En primer lugar, Las virtudes peligrosas (1985), galardonada con el Premio Ciudad de Barcelona es una recopilación de cinco cuentos bastante amenos de leer y con un lenguaje claro y enormemente sugestivo.
El primero de ellos, homónimo al libro, es, según mi punto de vista, el mejor de los cinco. El argumento de la obra es difícil de resumir, algo que tampoco pretendo hacer, por si alguien quiere leerlo en un futuro. En rasgos generales, trata sobre una niña, Alice, con la que el narrador conversa, sin obtener ninguna respuesta por su parte. La acción transcurre en dos casas de dos ancianas donde Alice acude cada tarde pare leerles. La historia tiene un halo de misterio y una forma de enganchar al lector quien deseará saber más. Además, el narrador, del que desconocemos su identidad hasta muy avanzado el relato, va guiando a Alice y a la vez nos va guiando a los lectores, como en una gymkana, recogiendo pista tras pista hasta unirlas todas y descubrir el enigma.
El segundo de ellos, “Érase una vez”, es un relato metaliterario que trata sobre cuestiones de la propia literatura. En este encontramos personajes como Érase una vez, Uno para contarlo, haciendo referencia a frases prototípicas de los cuentos, otros como el Conde Laurel, Con Quién, la Viuda del Conde Laurel o La Virgen de la Cueva, originarios de canciones infantiles y también de cuentos tradicionales como la Bella Durmiente, Blancanieves y los enanitos. Todos estos personajes viven y se relacionan en una misma casa, algo así como la casa de los cuentos, donde tienen conflictos como el del protagonista del cuento, Uno para contarlo, quien no comprende por qué tiene que almacenar en su cabeza todas las historias que se le presentan si como bien dice su nombre solo quedará uno para contarlo y no podrá compartirlo con nadie. Este relato nos produce un gran sentimiento de frustración, intentando acercar así al lector a lo que deben sentir los personajes.
El tercer relato, “El inocente”, enreda al lector en los pensamientos del protagonista, algo que al parecer veremos en varios de estos relatos. En este caso, el protagonista es un hombre que se encuentra en un bar, no conocemos la razón, pero sí sabemos que es un hombre muy negativo y maniático. Otro hombre, al que hace referencia el título del cuento, intenta ayudarle por todos los medios mientras el protagonista critica todo lo que hace o dice. Finalmente, “el inocente”, es decir, el segundo hombre, termina siendo golpeado por el primero y se descubre la razón de su mal humor y de su estancia en aquel bar.
El cuarto relato, “El problema”, es la personificación de un problema, es decir, los problemas son seres vivos dentro de este relato y es uno concretamente el que lo protagoniza. En este mundo donde los problemas estudian para ser problemas, nuestro problema quiere ser un problema de matices, algo que sus profesores y compañeros no comprenden, pues serlo significa ser un problema de problemas. Como podemos ver, resulta todo muy enrevesado y lo será todavía más cuando el problema acceda a su primer trabajo. Este se encuentra siendo un problema sexual entre una mujer y un hombre, llamados Yo y Tú, triste por no ser lo que pretendía y decepcionado con ser ese tipo de problema tan moderno y tan poco interesante, termina descubriendo que solo es un problema más de una gran lista entre Yo y Tú. El final, como ocurre con todos los relatos de este libro, es sorpresivo, todo lo que parecía ser de una forma, resulta ser solo una visión dentro de una multiplicidad de ellas.
El quinto relato, “Los muertos” es la narración de una noche de fiesta en casa de la protagonista y, como no, narradora, y su marido Miguel. Al contrario que el resto de los relatos, este tiene un final abierto, algo ha ocurrido veinte años atrás con otro hombre llamado Andrés, pero no conseguimos descifrarlo. Ana María Moix vuelve a utilizar el monólogo interior intercalado con escasos diálogos, pero la importancia del narrador es vital pues vemos todo lo ocurrido a través de sus ojos, escuchamos sus juicios y sentimos la pesadez y el cansancio que va haciendo mella en ella. De hecho. Cuando termina la fiesta y, en el último esfuerzo, se acuesta en su cama, sigue narrando a duras penas hasta que termina, como yo ya he dicho, sin desvelarnos el misterio.



En segundo lugar, el Artículo, publicado en El Páis, Nevermore. Este magnífico texto que comienza con la valoración de la palabra Nevermore, que según Ana es una de las palabras más bellas del mundo, sirve como excusa para analizar varios aspectos desde el punto de vista literario. Por una parte, Ana María Moix nos habla sobre el gran valor de los traductores (recordemos que ella misma era traductora y de hecho, en este texto podemos ver sus conocimientos en lenguas como el castellano, el francés, el portugués y el mallorquín, pues nos aporta las traducciones de dicha palabra). Además, también añade los nombres de aquellos que fueron los encargados de traducir “El cuervo” de Edgar Allan Poe, poema donde aparece utilizada nevermore, es decir, que es conocedora de otros autores y de sus trabajos. Por esta razón, Ana cita a Borges, para explicar el gran problema de la traducción, el de que dos palabras pueden significar lo mismo y sonar muy diferente y por esto el trabajo de los traductores, en este caso en poesía, no solo es aportar el significado, sino intentar conseguir la misma sonoridad. Por otra parte, el análisis de este aspecto le lleva a mostrar su interés por la figura del poeta, entendiendo la creación de poesía como una tarea que busca la creación de belleza mediante el trabajo, la voluntad y la técnica y no únicamente por la existencia de la inspiración, es decir, según la visión del traductor, poeta, ensayista y crítico de arte Charles Baudelaire.


Bibliografía
  • Ana María Moix. (2002). Las virtudes peligrosas. Barcelona: Lumen
  • Ana María Moix. (2011). Nevermore. 26/05/2020, de El País Sitio web: https://elpais.com/diario/2011/09/18/catalunya/1316308058_850215.html





jueves, 28 de mayo de 2020

Feminismo en la obra de María Lejárraga


Por el contexto en el que se inscribe muchos estudiosos la han considerado miembro de la Generación del ‘98 ya que comparte con estos autores la preocupación por España como una nación y por sus innovaciones estéticas, a pesar de sus reivindicaciones a cerca de la figura de la mujer en sus novelas. A partir de 1868 surge un nuevo discurso sobre la mujer en España, cuando aumentó el interés por la educación de las mujeres. El 14 de abril de 1931 con la proclamación de la República, María Martínez apartó su vida literaria dedicada a escribir teatro y comenzó a introducirse en el mundo de la política, sin embargo, ella misma afirma no conformarse con ser republicana ya que sus ideales van más allá y defiende la libertad de la mujer.
Defendía no solo el derecho a voto femenino, sino la presencia de mujeres en instituciones públicas del estado como, por ejemplo, administración, diplomacia, asuntos sociales e incluso manifestaciones. Escribió numerosos libros y artículos periodísticos a cerca de estas cuestiones feministas. Aquí vamos a tratar dos obras Tú eres la paz y Una mujer por caminos de España, además de un artículo periodístico.

En cuanto a Tú eres la paz a pesar de que es una obra firmada por Gregorio, María comenzó su escritura una vez se enteró del romance de su marido con la actriz Catalina Bárcena y se presenta a sí misma como protagonista de esta obra. La situación femenina del personaje principal es un reflejo de su vida y sus pensamientos feministas incluyendo el período de feminismo militante en el que participó los años anteriores a la Guerra Civil. La protagonista, Ana María, es el alter ego de María. Nos presenta a una mujer que presenta tanto los valores de una mujer tradicional y los cuidados domésticos combinada con una rama de mujer moderna que escribe, lee y es independiente.
La trama amorosa de esta obra es un reflejo de su situación con su marido y la amante de este. Ana María escribe a su primo y también novio para que regrese del extranjero ya que la abuela de ambos, quien los ha criado, se está muriendo. Al regresar Agustín, Ana María descubre que este ha tenido un hijo con una bailarina y que esta lo ha abandonado por otro hombre. A pesar de ello, ambos se ponen de acuerdo para no revelar a su abuela que el noviazgo entre ambos está acabado. Se nos presenta a la figura femenina, Ana maría, como una mujer que tiene gran afinidad con su tierra, mientras que el personaje masculino representado por Agustín es débil y con poca fuerza de voluntad.

En Una mujer por caminos de España (1952) relata varios capítulos de su vida durante la época en la que fue militante del Partido Socialista Obrero Español. Esta obra fue escrita durante su exilio francés a la vez que comenzó su obra autobiográfica Gregorio y yo. Recrea sus charlas en las Casad el Pueblo y en las Universidades populares propagando ideales feministas y pidiendo que las propias mujeres fuesen quienes se levantasen ante un sistema que les otorga un papel injusto y apartado de la vida social. No solo se centra en el feminismo, sino como clase obrera y campesina que representa los pueblos por los que viaja. Expone a una población sumergida en la ignorancia y casi analfabeta y visualiza la República como un medio para solucionar esta situación decadente. Además de dejar constancia de las malas condiciones de la mujer en esa época narra lo poco que ella, desde su perspectiva de mujer, puede hacer por solucionar dicha situación.

En el año 1931 escribe un artículo periodístico sobre feminismo en la Revista Crónica en la que participaron las figuras feministas españolas más destacadas de la época como Clara Campoamor, Carmen de Burgos, Isabel de Palencia, Elisa Soriano, Carmen Camaño... entre otras muchas. En este artículo expone su opinión sobre la defensa del voto femenino en el gobierno de la República. Reivindica que el voto femenino no es ningún peligro para el sistema que ofrece la República, sino todo lo contrario ya que otorga un papel en la sociedad a las mujeres. Afirma que los hombres no han presentado ningún argumento en contra del sufragio femenino más allá del temor de la desestabilización de la República ya que existe cierto temor a que las mujeres actúen como un rebaño y no tengan conciencia política, sin embargo, este mismo riesgo es el que se corre con el voto masculino. A lo que solían hacer referencia muchas de las feministas de la época es a la necesidad de educar a toda la población, incluyendo a las mujeres para erradicar la ignorancia y promover la conciencia cívica y reflexión personal.

María Martínez asegura que: “La idea de justicia, innata en el varón, no la adquiere la hembra—nacida para defender lo inmediato con uñas y dientes—sino a fuerza de cultura. Y la incultura es nuestra tragedia, la tragedia española.”

Por si queréis saber más sobre el artículo, os dejo aquí el enlace:


En definitiva, puede parecer contradictorio desde el punto de vista del feminismo actual que María defendiera un discurso feminista con su forma de vivir, ya que sus obras estaban firmadas y respaldadas por el nombre de su marido. Sin embargo, hay que tener en cuenta el contexto tan distinto al presente en el que ubicamos a la autora.





BIBLIOGRAFÍA



Roberta Johnson. Teoría feminista en Tú eres la paz de María Martínez Sierra. Actas XIV Congreso AIH, (Vol. III), 323 - 330.



María Jesús Matilla Quiza. María Lejárraga y el asociacionismo femenino. 1900 - 1936. Universidad Autónoma de Madrid, pp. 83 - 101.



Alda Blanco. UNA MUJER POR CAMINOS DE ESPAÑA: MARÍA MARTÍNEZ SIERRA Y LA POLÍTICA. Universidad de Wisconsin-Madison, pp. 173 - 188.

martes, 26 de mayo de 2020

Introducción a la simbología de Miguel Hernández


La poesía de Miguel Hernández está cargada de imágenes y de elementos simbólicos. Estos elementos simbólicos varían con el paso del tiempo, desde sus primeros poemas hasta sus últimas obras.

Conocido como el poeta atormentado, Miguel Hernández expresa los grandes temas universales y muestra al hombre con sus miedos y deseos. Esto dará origen a una poesía cósmica atemporal y además, universal. Como bien se explicó en su biografía anteriormente, a pesar de su origen humilde (y su abandono de los estudios a una edad temprana), destaca su gran interés por la literatura y comienza a escribir poesía en torno al año 1925. Surge su voz de poeta que con el paso del tiempo se enriquecerá y madurará hasta convertirse en un poeta de voz profunda, rebelde e intensa o en la voz del poeta que expresa el sufrimiento y melancolía como ocurre en su última obra: Cancionero y Romancero de ausencias.

Para que se produzca ese enriquecimiento y maduración, se debe tener en cuenta la situación personal que vive Miguel Hernández así como las influencias literarias de cada uno de sus periodos literarios. Es por esto, que podemos ver en sus primeros poemas (1924-1931), metáforas que se relacionan con el paisaje de Orihuela y símbolos como el limonero, la higuera, la luna o el olmo. En obras posteriores, las imágenes están más próximas al surrealismo y a pesar de que puede utilizar un mismo elemento simbólico, este puede adquirir un significado diferente dependiendo de cuándo escribe los poemas.

En Perito en lunas (1933) se encuentran los poemas cargados de metáforas y de hermetismo, esta última característica hace difícil su interpretación. Esta interpretación, en ocasiones, se ve favorecida gracias al título del poema, un ejemplo de ello, lo encontramos en el poema “Toro” en donde el elemento del toro ha sido interpretado como un símbolo de valentía. Otro símbolo que podemos encontrar es el de la luna que representa el carácter cíclico de la naturaleza.

 En El rayo que no cesa (1936) el tema central es el amor que queda simbolizado en el rayo. El rayo también es sinónimo de deseo. Otros símbolos que podemos encontrar en esta obra son: el limón como símbolo del pecho femenino, la sangre como símbolo de deseo sexual, la camisa como símbolo del sexo masculino o la pena como frustración ante el rechazo de la amada.

En Viento del pueblo (1937) vemos una poesía de guerra en donde destacan los símbolos hernadianos. También aparecen nuevas imágenes y símbolos. En esta obra, destaca el viento como la voz del pueblo que además, se encarna en el poeta. Un símbolo que se verá a lo largo de toda la obra es el yugo que representa la humillación, otro es el del olivo como símbolo de esperanza (“Los aceituneros de Jaén”), el león se puede ver como un símbolo de rebeldía o el vientre representa al hijo que va a nacer (“Canción del esposo soldado”), este símbolo de una futura vida se contrapone a la muerte y destrucción que provoca la guerra.

En El hombre acecha (1939) los símbolos que podemos encontrar en esta obra son: la sangre como representación del dolor o el tronco como representación del poeta unido a su patria.
En su última obra, Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) los símbolos están relacionados con la muerte de su primer hijo, por lo que podemos símbolos como el ataúd, en contraposición se ve el vientre, símbolo de vida y esperanza (nacimiento de su segundo hijo), la cebolla es otro símbolo presente en esta obra y representa el alimento que la madre le da al hijo, en Cancionero y romancero de ausencias, la luna representa al pecho femenino.

Se puede llegar a la conclusión de que la obra de Miguel Hernández nos muestra una vida de amor y esperanza que ha sido castigada con la ausencia y que nos lleva hasta la muerte.

Bibliografía: 

CIFO GONZÁLEZ, MANUEL (2012) Imágenes y símbolos en la poesía de Miguel Hernández: https://digitum.um.es/digitum/bitstream/10201/26359/1/Im%C3%A1genes%20y%20s%C3%ADmbolos%20en%20la%20poes%C3%ADa%20de%20Miguel%20Hern%C3%A1ndez.pdf [visitado el 26/05/2020]

Conclusiones sobre Miguel Hernández

Y con el teatro de Miguel Hernández doy por concluido este viaje a través de su vida y gran parte de su obra. Personalmente, no sabía much...