viernes, 10 de abril de 2020

Ent_3: La novela en Neville


Antes de comenzar con el estudio de la novela y, en concreto, con su primera obra Don Clorato de Potasa,
relataré algunos episodios de la vida de Neville. Aún siendo embajador, en 1930 trabaja como dialoguista en Hollywood. El conocimiento del arte cinematográfico le permite estrenar algunas de sus películas. Por ejemplo, en 1933 dirige con la colaboración de Enrique Jardiel Poncela y Antonio Robles Falso noticiero. En asuntos relacionados con el amor, aunque nunca se separará de su esposa, hacia 1934 conoce a la artista Conchita Montes que será a partir de entonces su compañera de vida. Respecto a cuestiones políticas, antes de la Guerra Civil se había afiliado a Izquierda Republicana, pero siendo embajador del gobierno republicano en Londres participa a favor de los sublevados. Incidiendo en asuntos políticos, en 1937 se afilia a Falange Española y participa en labores de propaganda. Sus muestras a favor del régimen de Franco consiguen que sea readmitido en el cuerpo diplomático. Sea por alcurnia aristocrática, familia, educación o valores, Neville prefiere defender la causa sublevada que le permitió una vida acomodada. Los pasajes de Carratalá (2009) son muy intensos en cuanto a las peripecias que vivió en Madrid en la Guerra Civil. Empleó sus amistades, su puesto de embajador y su labia para salvar la vida “era un hombre de recursos, capaz de tomar la iniciativa, inquieto y amante de un riesgo afrontado con espíritu deportivo” (Carratalá, 2009:93). Durante los años de posguerra prioriza su actividad en el cine.


“¡La risa ha sido el arma con que lo joven ha vencido a lo viejo en este siglo!”  
(cap. XI, segunda parte)

Neville se inicia en la novela con Don Clorato de Potasa en 1929. López García (2003) expresa que es una novela extraordinaria “probablemente, con Roque Six de José López Rubio, y con el permiso de Enrique Jardiel Poncela, la mejor y más intencionada de todas las novelas humorísticas de estos años”. A esta obra con tan buena crítica sigue Frente de Madrid que publicada en 194. Se trata de un conjunto de narraciones vinculadas con la Guerra Civil. El autor muestra su adhesión al bando sublevado y critica la II República “en las trincheras, Rodríguez como Javier Navarro, el protagonista de Frente de Madrid, deben  purificar el error pasado” (Carratalá, 2009:159). Producciones García S.A. (1956) muestra los aspectos del mundillo cinematográfico durante el período republicano. 

Comentario de Don Clorato de Potasa
De acuerdo con el prólogo de la segunda publicación (1957), obra sobre la cual trabajo, Neville retrata el ambiente de Madrid de los felices años 20 “lo fui publicando por entregas en ‘El Sol’ y los últimos capítulos los escribí en Hollywood, donde me había llevado mi inquieto deambular” (Neville, 1957:10). En las últimas líneas del prólogo nos recuerda el autor que se escribió en 1925 y que el protagonista, Clorato, está anclado en su época. Es importante la introducción porque alude a las diferencias existentes entre la publicación de 1929 y 1957. Según el estudio de García Fuentes (1990) “se encuentran grandes cambios estructurales, estilísticos y temáticos que la hacen “mucho menos optimista, despreocupada y - ¿Por qué no decirlo? - moderna”. Podemos decir que en la dictadura (1939-1975) los tonos más transgresores quedan más cohibido. 
La estructura externa está formada por ciento ocho páginas y dos partes: la primera de treinta y un capítulos y la segunda de doce. El estilo es cercano al lector medio ya que sus lectores eran aquellos que compraban El Sol (diario publicado en Madrid entre 1917 y 1939). Asimismo, el autor da gran importancia al diálogo, elemento primordial del género teatral donde destacará en los años 50. 
En la primera parte se describen a distintos personajes que realizan acciones muy dispares y estrambóticas. El espacio narrativo es la casa de la baronesa que, a pesar de sufrir los comportamientos indisciplinados de sus invitados, sigue realizando fiestas. En la última que celebra participa Clorato y dos amigos. Tras una conversación sobre dinero, de la fiesta se pasa al robo y de ahí, al asesinato. Los invitados matan a la baronesa y al mayordomo. En clave de “humor” o por lo menos, sin incidir en lo trágico o sangriento, huyen los tres personajes. El tono predominante es el absurdo. De forma muy variopinta sabemos el destino de los tres atacantes: el señor Margarita de Borgoña, el Burgomaestre de Londres y Clorato. Si el caso de los dos primeros es rocambolesco, el tercero no tiene desperdicio. Clorato se vuelve inspector de policía para investigarse a sí mismo. Así, tiene conversaciones con su yo desdoblado, uno como policía y otro como detenido. La conciencia queda personificada. Las propuestas más ilógicas se apoderan del relato con un humor crítico. Estoy de acuerdo con la opinión de Burguera Nadal (1991), “vanguardismo, crítica contra lo convencional y humorismo lleno de afectividad”. Destaca la comicidad y sátira de los estamentos (policía, juzgado, prensa), así como sus integrantes. Por ejemplo, el verdugo es el que hace reír. Se rompe la máscara de justiciero con el oxímoron -verdugo y mimo- “tenía su prestigio en la manera de tratar a sus clientes, ya que los asistía con verdadero cuidado y mimo” (1957:26). El relato da espacio narrativo, en clave irónica, al proceso, la ejecución y la ascensión del alma del reo, Margarita de Borgoña. En el “cielo” se encuentra con la baronesa la cual le da las gracias por haberla asesinado pues “disfruto aquí de mi tertulia ideal” (1957:35). Sin embargo, lo que parece ser no es. El ejecutado resucita y ahora se llama Adolfo. Los tres de nuevo se juntan para buscar la felicidad. Ese es el objetivo que persiguen. La primera idea es ir a un cabaré en busca de juerga; la segunda viajar (lo hacen en tren hasta París, donde Clorato conoce a Odette); la tercera enamorarse. La narración se detiene en París. La capital francesa es un lugar abierto a las experiencias. Entre los acontecimientos resalto una variante de El traje nuevo del emperador de Christian Andersen, que tiene lugar en un baile. Ante el desamor, los tres amigos abandonan París por Marsella. Aparece el casino y el dinero como motor de cambio. Se entrecruzan otras historias como la del suicida Nicolás, hasta la llegada de Odette a Montecarlo para buscar a Clorato del que finalmente se ha enamorado. En el capítulo XXXI -El final- la dramaturgia entra en escena. De hecho, una escena de teatro se intercala en la narración con Clorato y Odette como protagonistas. En el último capítulo los amantes se reencuentran felizmente en un ambiente erótico.
En la línea argumental del final de la primera parte, la segunda empieza con la felicidad de Clorato y Odette. Sin embargo, sus días dichosos son efímeros, pues creen que el aburrimiento se apoderará de su relación. Así, deciden separarse durante un año. Clorato, protagonista único de esta parte, emprende su destino hacia Nueva York en 1928. La ciudad le resulta “grata, acogedora y feliz” (1957:102). Allí, como señorito calavera, conoce a varias mujeres con las que conocemos mejor el ambiente neoyorkino y hechos notables como la ley seca. El deseo sexual aparece con más fuerza. Todas las relaciones las tiene con mujeres. Destaco el de Erna Dupont y los valores contrapuestos entre la cultura negra y la blanca, así como el de una mujer política que lleva tatuado el nombre del político Hoover. En un capítulo es amante de treinta y dos bailarinas y cree haber llegado a la meta de su vida. Por el contrario, también se aburre de ello. Tras una lúcida exposición para vivir la vida sin preocupaciones morales, llega el último capítulo con Odette. El reencuentro es satisfactorio. Ambos son consciente de vivir por medio de la libertad y la sonrisa “estaban dispuestos a seguir todos los caminos, sin freno” (1957:61).
Conclusiones:
 1. El absurdo y la moralidad de los personajes juegan un papel imprescindible. Al mismo tiempo que el monóculo del profesor es capaz de ver el cerebro de un vivo, Clorato y Odette están dispuestos a vivir la vida de forma intensa y alegre.
2. Gracias a Don Clorato de Potasa comprendemos mejor la autobiografía de Neville, llevada al sarcasmo y la parodia. Los ciudades que conocía el autor madrileño para 1929 como París o Nueva York, y los espacios de desenfreno como cabarés toman protagonismo.  
3. El viaje y el amor son elementos decisivos, ya que todo gira en torno a la movilidad y el deseo de ser correspondido. A su vez, la novela transmite la idea del carpe diem “como nunca se daba cuenta (Clorato) de que la vida dura sólo quince años” (1957:101). Aparece la idea del tiempo, que ya hemos visto en los relatos breves, como un motivo fundamental de su obra artística (narrativa, cine, teatro, poesía).
4. Neville consigue, en clave humorística, proponer su idea de felicidad que no es nada baladí y debiéramos prestar interés “la felicidad consiste en preferir el momento en que la siente a cualquier otro pasado o posiblemente venidero” (1957:66).
5. Máscara es una de las palabras más empleada. Su uso permite, como en Carnaval, cambiar nuestro aspecto y comportamiento. La vida se intenta ver desde otra perspectiva y el humor para ello es muy necesario. Cualquier personaje nuevo tiene una historia que ser escuchada y todos los personajes están en disposición de cambiar su destino. 

Bibliografía y webgrafía:
BURGUERA NADAL, María Luisa (1991). “El humor en el teatro de Edgar Neville: Alta fidelidad (1957)”. Revista de la Asociación Europea de Profesores de Español. Núm. 38-39.
CARRATALÁ, Ríos, Juan Antonio (2009). Una arrolladora simpatía: Edgar Neville. De Hollywood al Madrid de la posguerra. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Alicante.
GARCÍA FUENTES, Enrique (1990). “Dos ediciones de ‘Don Clorato de Potasa’”. Anuario de estudios filológicos. Núm. 13, 1990, 111-122.
LÓPEZ GARCÍA, Pedro Ignacio Rinconete. Rinconete. Jueves, 13 de marzo de 2003. Centro Virtual Cervantes. [consultado el 13 de abril de 2020]
NEVILLE, Edgar (1957 [1929]). Don Clorato de Potasa. Espasa. Madrid.
https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20180626/45325745424/edgar-neville-el-cosmopolita-castizo.html



jueves, 9 de abril de 2020

''¿Qué hace a lo largo del día Delibes?''

Con esta pregunta, que quedará respondida de forma muy esclarecedora al final, titulo esta nueva entrada en la que pretendo detenerme en los aspectos biográficos del escritor. Como defiendo que la vida de un individuo no la reflejan sus números, a él dados, sino sus palabras, por él dichas, intentaré que la persona que se esconde detrás del escritor (en el caso de Delibes, como veréis, son prácticamente la misma esencia), quede reflejada por sus acciones, más que por sus obras y premios. 
No obstante, un poco de frialdad numérica no vendrá tampoco mal, y sabed asimismo que la obra de este autor (cuyo contexto vendrá precisado en las siguientes entradas) es muy prolija y se ajusta a esquemas y narrativas muy diferentes, acordes con las tendencias de la época. 

Miguel Delibes nace en Valladolid el 17 de octubre de 1920 y muere el 12 de marzo de 2010, también en Valladolid. Dirigió el diario provincial El Norte de Castilla e ingresó en la RAE en 1975, con un discurso fantástico en favor de la naturaleza, que protagonizará otra de las entradas de este blog. Ha sido galardonado con muchos premios de indudable prestigio, como el Premio Nadal, en 1948, para su primera novela, La sombra del ciprés es alargada, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, en 1981, o el Premio Cervantes, en 1993. Como se ve, es un escritor cuyo mérito literario está fuertemente reconocido.
Pese a ello, Delibes no debió de ser un hombre soberbio y engreído. Más bien, todo lo contrario: se consideraba a sí mismo un escritor de nivel ''discreto-medio'', sin atisbo de falsa modestia en sus palabras, pues lo pensaba verdaderamente. Su figura pesimista y resignada queda muy bien definida en los dos documentales que os relacionaré al final de este texto y que construyen gran parte del cuerpo de información del mismo. Creía fuertemente en el determinismo, como revela al aludir a la coincidencia de que la casa en que nació se encontrase en el edificio del diario El Norte, del que posteriormente sería el director. Con todo, Delibes era una persona bastante romántica y su figura no se puede desvincular de la de su mujer, Ángeles Castro, a cuyo pueblo natal, Sodano (Burgos) se solía acercar nuestro escritor con su bicicleta, porque era este el único modo de poder verla, y, así, intentar conquistarla. La bicicleta ocupa un lugar casi mágico en la vida de Delibes e incluso le dedica un libro (Mi querida bicicleta, 1988). Esto también me emociona especialmente. Hoy en día, se realiza una ruta ciclista, organizada por la familia del autor, que trata de conmemorar el trayecto que recorría hasta llegar a la casa de su futura mujer.
La bicicleta de Delibes - Manu de La-Chica - Medium
Ángeles y Miguel mantenían una costumbre que a mí, particularmente, me resulta hermosa. Esta era la de dedicarse cada libro que adquiriesen; el escritor le firmaba como ''MAX'', que corresponde a Miguel-Ángeles-X como incógnita del futuro. Fue por Ángeles que Delibes se inició en la lectura y en la literatura, por lo que, como se ve, supuso una determinación trascendental en su vida. La muerte de Ángeles en 1974 asestó un golpe emocional definitivo a la ya de por sí visión
pesimista de Delibes, que lo sumió en una depresión que sus hijos recuerdan con honda melancolía en uno de los documentales. En 1991, Delibes dedica un libro al recuerdo de su mujer, probablemente uno de los más intimistas: Señora de rojo sobre fondo gris.
Sea como fuere, Delibes fue un hombre muy suyo. En 2010, los Reyes de España lo invitaron a una recepción en Madrid para concederle un premio a los Valores Humanos, pero él, en cambio, se negó a ir, devolviendo la invitación e invirtiéndola: finalmente, los Reyes tuvieron que ir a la casa de Delibes, en Valladolid, no había manera de moverlo de la ciudad. Casi nunca la hubo (aunque cabe decir que durante la visita de los Reyes se encontraba ya en un estado de salud bastante empeorado), ya que, como veis, nació y murió en Valladolid. ¡Imaginaos a Juan Carlos y a Sofía apretujados en un ascensor comunitario! A mí, sinceramente, me cuesta, pero debió de ser toodo un espectáculo. 
Visto esto, no se me ocurre mejor final para esta entrada que este, ni se me ocurre una mejor definición de Delibes que esta última anécdota. O quizás sí: lo que hacía Delibes a lo largo del día era, sin más, quejarse. Castellano, castellano... 
Delibes encarna el respeto, la verdad y la libertad», asegura el ...
'''El tío... ¡como en su casa!''



*Si os interesase profundizar en la biografía de Miguel Delibes, os escribo a continuación un enlace muy práctico y claro. La página web escritores.org, además, proporciona una gran variedad de recursos de aprendizaje y una gran disponibilidad de concursos para aquellos a los que os guste escribir.
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''Delibes, Miguel'' recuperado en  https://www.escritores.org/biografias/68-miguel-delibes el 09/04/2020

Documental Delibes, la X de Max, recuperado en http://www.rtve.es/m/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-delibes-max/5424258/?media=tve  el 07/04/2020

Documental Esta es mi tierra: Valladolid y Castilla de Miguel Delibes, recuperado en https://www.rtve.es/alacarta/videos/esta-es-mi-tierra/esta-tierra-valladolid-castilla-miguel-delibes/2427587/ el 08/04/2020


Antes de comenzar: ¿Por qué Miguel Delibes? Una necesidad personal

Miguel Delibes fallece a los 89 años | Miguel delibes ...
Hace no mucho leí un artículo que escribió Herbert Ramsdem sobre la estética y la propuesta filosófica que planteaban los noventayochistas que coló en mí alguna que otra reflexión reveladora, aunque tímida, del mundo. Es esta una generación literaria que siempre logra dejarme una particular emoción de comunidad y honestidad y a la que tengo, por tanto, una de las estimas más grandes dentro del panorama literario español. En el artículo, como digo, se lanzaba esta afirmación: "A la literatura se la contempla como un producto del carácter del país, y se toma como un medio para entender ese carácter'' (1979: 25), y la acompaña con una muy adecuada citación a Azorín, que sentía  ''el deseo de buscar nuestro espíritu a través de los clásicos''. Esta esperanza desesperada en la literatura como fuente reveladora de verdad sobre uno mismo entronca, como en un rompecabezas, con aquella otra frase que se le atribuye a nuestro Cervantes, y que reza así: ''En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle un sentido a la existencia''. Y hasta aquí las citas, que , en abundancia, probablemente pueden resultar petulantes en algún modo. No es mi intención.
Mi intención es explicar mi elección literaria en torno a Miguel Delibes. Él es vallisoletano, como lo somos toda mi familia, y ubica la mayor parte de sus obras en el espacio castellano, demostrando por él una sensibilidad muy machadiana que me emociona. Hela aquí, la emoción del lector, que es imprescindible para comprender la obra leída. 
Desde pequeñito, mi entorno familiar me ha hablado de Delibes. ''Tienes que leerlo, hijo'', siempre. Y siempre me instaban a leer Cinco horas con Mario; no os quiero ni contar cuál fue el tema de conversación de la semana cuando esta obra vino teatralizada al Bretón. 
Ayer me enteré, para más inri, de que mi madre lo había conocido en persona, y también a sus siete hijos porque eran clientes habituales de la tienda de muebles y decoración en que trabajaba mi madre. Mi madre debió de declararse a Delibes como una gran lectora suya, de sus Ratas especialmente, ante lo que el escritor reaccionó, según me contó ella, con una inmensa humildad y modestia; nunca estuvo satisfecho con su creación literaria, como veréis en algunos de los documentales que iré relacionando en las siguientes entradas. Esto, en cuanto a la figura materna. En cuanto a la figura paterna, Miguel Delibes me recuerda inevitablemente a mi padre, tan tremendamente castellanos los dos, en su laconismo y su honestidad. También físicamente, con sus boinas y sus prendas color marrón. Como se ve, Delibes siempre ha estado, de un modo sutil, silencioso, en mi vida.
Si, además, quiero buscar una razón externa a esta elección, la encuentro en que este año se celebra su centenario (1920-2020). Esta red de casualidades parece más bien fruto de un demiurgo de acertado gusto literario. 

Así, la necesidad de comprender mi entorno, sostenida en la firme creencia en que las lecturas nos forman como personas al dejarnos un poso moral y un rayito de mundo, es la principal razón por la que Delibes, con su Cinco horas con Mario, protagonizará mi humilde aportación a este blog. Las siguientes entradas serán, como cabe esperar, mucho más analíticas, rigurosas y objetivas, aunque espero no perder, con ello, el rastro de emoción que deja este ''cazador que escribe'' en mí. 


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Ramsdem, Herbert, ''El problema de España'', en Historia y crítica de la literatura española (coordpor Francisco Rico), vol.6, tomo 1, 1979, 20-26


Ent_2: Neville y los relatos breves


“La esperanza de encontrar a alguien en el mundo” (Neville, en Perdón, 1923)


Quisiera indicar que no había cumplido 27 años Edgar Neville cuando ya había hecho un "montón" de cosas. Se había casado, había viajado por Europa, había estado en el Marruecos colonial como cónsul, había estudiado derecho, había ingresado en la carrera diplomática, era deportista, era periodista y ya había publicado algunas obras como Eva y Adán. Qué energía para querer ser un vago como demuestra en alguna entrevista u obra artística (El Baile).

Para realizar esta entrada, dedicada al relato breve de Neville, me baso en la obra Cuentos completos y Relatos Rescatados (1923-1966). Esta obra reúne de forma cronológica los seis libros editados en vida por Neville: Eva y Adán (1926), Música de fondo (1936), Frente de Madrid (1941), Torito bravo (1955), El día más largo de monsieur Marcel (1965) y Dos cuentos crueles (1966). El editor es el periodista y escritor José María Goicoechea (Madrid, 1966) que en una entrevista[i] en 2018, año de publicación de esta obra, explica que Neville ha sido un autor olvidado. Añade Goicoechea que es el cuento el género donde más constante ha sido el autor madrileño. Los lectores encontrarán en la obra de Goicoechea los cuentos de los seis libros (sesenta y seis) y otros (dieciséis) publicados en revistas y periódicos, siendo el primero de 1923.
Como la extensión del blog en cuanto a palabras es limitado, optaré por comentar dos de ellos que están íntimamente relacionados.
El perdón (publicado en la revista Buen Humor, el 25 de noviembre de 1923) muestra un tema que veremos, más adelante, en Fin. La humanidad está desapareciendo y el planteamiento absurdo cobra protagonismo. La esperanza del primer protagonista, un doctor, reside en encontrar a otros humanos. En la búsqueda el doctor tropieza con una señorita. El primer encuentro es muy cómico, ya que solo hay dos humanos en el mundo, pero justamente se chocan. Los dos se reconocen como hijos de Adán y Eva o directamente como Adán y Eva. Estando los dos solos aparece Dios que les pregunta porque han salido del Paraíso. Con una ironía suprema, Dios les explica que estos miles de años que han estado fuera del paraíso han sido un paréntesis y que pueden volver al Paraíso sin que vuelva a ocurrir, se sobreentiende, el asunto de la manzana. 
Fin (en Música de fondo de 1936) es una reescritura de El perdón. El tiempo y la muerte igualatoria aparecen como rasgos característicos del autor. También, el humor que tiene que ver mucho con el absurdo “hasta los que tenían que dar ejemplo de vida, y son centenarios, se morían también”. El reloj, como símbolo del tiempo, es el único que parecen no sucumbir a la muerte. 
El cuento se divide en dos escenas. La primera muestra una catástrofe humanitaria. Las personas han muerto y los objetos personificados quedan en soledad. Sin embargo, ha sobrevivido una mujer llamada Susana. Se trata de una bailarina de cabaré que ante la soledad decide ir a los Grandes Almacenes. Sin embargo, la angustia y el miedo se apoderan de ella y grita desesperadamente ante un mundo sin humanos. La ciudad ha quedado silenciada. En tal situación, decide coger un automóvil y buscar a alguien, como en El perdón. Llega a emplear su cuerpo desnudo a modo de atracción, pero tampoco lo consigue. El cuento contiene erotismo y la mujer es la que está descrita con un léxico más peyorativo. En la segunda escena, el cuento cobra mayor magnitud cuando Susana se encamina hacia Oriente. En Asia llega el ansiado encuentro con otro humano. Sin embargo, el encuentro no es muy amable “A su edad podría usted saber no interrumpir la circulación”. En el viaje en pareja surge el deseo sexual (Susana se pasa más de la mitad del cuento desnuda, ya que debajo del abrigo de pieles no lleva nada). Aparece de nuevo el motivo de Adán y Eva. En la confluencia del Tigres y Éufrates acaba su viaje. Entonces, aparece Dios, el cual les dice que ambos pueden volver al Paraíso porque la “historia” de la manzana no fue para tanto.
Conclusiones:
1. La manera de sobrellevar la soledad es estar siempre en movimiento.
2. A pesar de hallarnos en la dificultad mayor, siempre existe una vía de escape como el viaje y la búsqueda.
3. Comprender que Dios ha perdonado "el asunto de la manzana" y que podemos volver al Paraíso es una manera transgresora de opinar sobre el pecado y la moral religiosa. Neville ha sido descrito por aquellos quienes lo conocieron como un bon vivant, es decir, no se privó de los placeres mundanos.
4. La sintaxis es breve y concisa, característica de textos periodísticos.
5. El uso del lenguaje es poético y se consiguen imágenes muy plásticas como “una estrella bajó a mojarse las puntas en el mar” o “las campanas parecían bailarinas ahorcadas”. Para Neville, la poesía era fundamental. Incluso se sumerge en este género en la última etapa artística de su vida.
6. La nueva interpretación de los motivos relacionados con el pecado original (el motivo bíblico también lo encontramos en el cuento Instalación de 1926), el tiempo y la muerte.

Os animo a que leáis algún cuento de este autor crítico e innovador. Del prólogo de Goicoechea en Cuentos completos y relatos rescatados extraigo los siguientes temas que hallaréis en sus relatos: vanguardismo, relaciones lésbicas, viajes, jóvenes contemporáneos, historias de americanos, el absurdo absoluto, propagandísticos… En ellos se produce una evolución tanto de los temas como del humor, su seña de identidad. Si tuviera que recomendar uno de ellos, diría Torito bravo ya que “mantienen una considerable dosis de absurdo, que dejan siempre en el lector un regusto agradable, optimista, alegre” (Goicoechea, 2018:15).

Bibliografía y webgrafía:
CARRATALÁ, Ríos, Juan Antonio (2009). Una arrolladora simpatía: Edgar Neville. De Hollywood al Madrid de la posguerra. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Alicante.
GOICOECHEA, J.M. (2018). Cuentos completos y Relatos Rescatados (1923-1966). Reino de Cordelia. Madrid.
[1] Entrevista realizada por Javier Morales el 12/08/2018 en el Museo Thyssen de Madrid https://elasombrario.com/edgar-neville-gila-joaquin-reyes/


Conclusiones sobre Miguel Hernández

Y con el teatro de Miguel Hernández doy por concluido este viaje a través de su vida y gran parte de su obra. Personalmente, no sabía much...