lunes, 25 de mayo de 2020

Conclusiones sobre E. Jardiel Poncela


En las entradas de este blog referidas a Enrique Jardiel Poncela nos hemos acercado a su renovadora estética literaria y hemos reconocido estos rasgos en diferentes ejemplos textuales.

Sin duda, debemos relacionar a este autor con el término originalidad. En su momento, fue el más importante renovador de la escena cómica teatral española. Al abrigo de las teorías renovadoras de Ramón Gómez de la Serna, Jardiel abogó por la construcción de obras orientadas a parodiar la literatura trasnochada del momento de autores como Carlos Arniches o Muñoz Seca. Por otro lado, siguiendo las tesis de pensadores internacionales, estructuró su propia teoría para la dignificación del humor, alegando que era un signo de inteligencia.

Partiendo de estos dos objetivos, Jardiel compuso unas obras teatrales en las que la realidad y lo verosímil eran subvertidos por lo inverosímil y absurdo, logrando que el público aceptase las nuevas realidades que él proponía. Mediante las carcajadas que provocaba en ellos, Jardiel educaba al público en la literatura valiosa, que, a sus ojos, era aquella que escapaba de la repetición de tipos y clichés.

Tanto en su teatro como en su vertiente novelesca, es imprescindible recordar que la modernidad y el cosmopolitismo estaban a la orden del día. Por ello, en sus obras encontramos escenografías sorprendentes, temas teñidos por la actualidad del momento, personajes que han recorrido mundo y que tienen peculiares y divertidas cualidades, etc. Por encima de todo, lo que Jardiel demuestra en sus obras es su maestría a la hora de hacer humor, lo que le ha llevado a ser reconocido como uno de los cómicos más importantes del s. XX, junto con Miguel Mihura.

En resumen,
[Jadiel] rehúsa lo manido y evita la trampa del humor fácil, emplea el absurdo como elemento de ruptura y se asegura de que exista siempre un mensaje oculto en cada párrafo, una denuncia a la hipocresía reinante, una invitación continua a la reflexión sobre el mundo, elaborado siempre desde la perspectiva crítica del escepticismo. (Gallud, 2014: 158).

A continuación, adjunto los links a dos documentales sobre Jardiel, por si deseáis saber más sobre él. Por otro lado, os animo a leer y, si es posible, ver, sus obras. La risa y la fascinación por su genialidad están aseguradas.


Si tenéis dudas, os animo a preguntarlas en comentarios.

·         Bibliografía

Conde Guerri, María José (1993). ”La vanguardia y el teatro de Jardiel Poncela”, en Jardiel Poncela. Teatro, vanguardia y humor, Barcelona: Anthropos, pp. 87.

François, Cécile (2016). Personaje femenino e intertextualidad paródica en la trilogía novelesca de Enrique Jardiel Poncela. Madrid: Visor Libros.

Gallud Jardiel, Enrique (2011). El teatro de Jardiel Poncela. El humor inverosímil. Madrid: Fundamentos.

Gallud Jardiel, Enrique (2014). Jardiel. La risa inteligente. Zaragoza: Doce Robles.

Jardiel Poncela, Enrique (2016). Eloísa está debajo de un almendro. Edición de Gabriel Mas Mateu. Madrid: Cátedra.

Jardiel Poncela, Enrique (1973). Obras completas, Barcelona: ed. AHR.

Jardiel Poncela, Enrique (2001). Obras selectas, prólogo de Gustavo Pérez Puig, Madrid: Espasa, Austral Summa.

Jardiel Poncela, Enrique (2013). Poesía completa, Ed. E. Gallud Jardiel. Madrid, Hiperión, p. 205.

Jardiel Poncela, Evangelina (1999). Enrique Jardiel Poncela: mi padre. Madrid: Biblioteca Nueva.

Olmos, Víctor (2015). ¡Haz reír, haz reír! Vida y obra de Enrique Jardiel Poncela. Sevilla: Editorial Renacimiento.

Ruiz Ramón, Francisco (1986). Historia del teatro español. Siglo XX, II. Madrid: Cátedra. 274.  

·         WEBGRAFÍA:

Fernández, José Ramón (2001). “El hombre que hacía soñar al público”, ABC (13 octubre), p. 9.

Lapuente, Fernando R. (2001). “«Sin ramón no seríamos nada»”, ABC (13 octubre), p. 13.

Mejías, Carmen (2001). “Evangelina Jardiel: «mi padre era vitalista y bohemio»”, ABC (13 octubre), p. 8

Montero Padilla, José (2001). “Literatura y vida”, ABC (13 octubre), p. 10.



Ana María Moix

3.Poesía

Para acercarnos a la poesía de Ana María Moix he decidido seleccionar varios de sus poemas pertenecientes por una parte, a la antología Nueve novísimos poetas españoles, la cual recopila composiciones de dos de sus poemarios, Baladas del dulce Jim (1969) y Call me Stone (1969) y por otra parte, otros poemas que corresponden a un vídeo donde la propia autora los recita, algo que me parece muy interesante, porque de este modo podemos conocer también su voz. 


En primer lugar,  estas primeras composiciones son de la etapa de juventud de la autora y son poemas con una forma muy cercana a la prosa. 

Un hombre triste su barco: Alegre, ese fu Jim
Un hombre triste su barco: Alegre, ése fue Jim. Dulce conmigo, mas no risueño; qué corazón.
Jim en el parque, y sin sombrero. Ay dios, qué miedo si es un matón. Ay dios qué pena, si un día parte como llegó.
Tiene los ojos rojos y on the sea mira como un traidor. ¿Serás payaso?, dije, y sobre el césped se revolcó. Y eso que no soy niña que con desconocidos antes hablara yo.
Cortaste lirios en las praderas y a Johnny mataste en Nueva York. Fue por amor: bailaba en Broadway Nancy Flor.
Ah, Dulce Jim qué consuelo cuando los adolescentes se enamoran y de esquina en esquina les nace en el pecho un corazón.
Dulce Jim vendrá mañana
y nos trae la ilusión.
Un amor tiene cualquiera
pero Dulce Jim, no.
Una ilusión es la quimera de su roto corazón: que, con la primavera a puerto su barco arribará y, en los parques de las ciudades, historias a las muchachas cantará: la del príncipe y la chica fea, la flor de Nancy, la habanera, y Johnny el Prometedor.
Un amor tiene cualquiera
mas Dulce Jim, jamás.
¿Si muere Jim, llorarás tú? Va preguntando a las mujeres, arrabaleras, niñeras, quinceañeras.
Parte su barco, rojo por dentro, antes de oír el sí o el no. Ya las respuestas no le interesan. Ya nunca baila en Broadway Nancy Flor.
Es Dulce Jim un alma en pena,
mi gran amor,
es un farsante,
un caminante,
un peripuesto hablador,
un traficante de corazones,
un triste amante de Nancy Flor.
Y tiene un perro que ladra fuerte cuando regresa de madrugada al barco que fue de Johnny y de su amor.


Nancy Flor bailará siempre
Nancy Flor bailará siempre
porque Johnny ya murió.
Un bribón le dio la muerte,
nadie sabe a donde huyó.
Fue testigo un pistolero
rey en los bares de New York,
passado luego a carcelero
contó la historia en un block.
Jim Johnny y Nancy Flor
tres personajes de antologia.,
de apología,
extraña historia de terror.
Ella tenía los ojos grises,
Johnny pintaba flores de azahar;
Jim era dulce, un soñador.
Ella bailaba todas noches.
Jim la soñaba em un bazar
rodeada de otros muñecos
que la adoraban por su candor.
Eran hermanos los dos adoradores de Nancy Flor.
Por la calle caminaban
los tres en silencio
mas el corazón no calla, traidor.
Y Jim lo supo.
Daban las doce en el cuco.
Caía el sol en la acera
y Dulce Jim vio un gran amor
en las dos sombras de Johnny y Nancy Flor
unidos a ras de tierra.
El dolor apenas quema
cuando nada queda en el hueco
de un antiguo corazón.
El asesino huyó de la justicia
pero le perigue el eco
de una loca ilusión
que con diabólica malicia
persiste en tener razón.
Una flor era Nancy para Jim,
mas una flor pintada antaño
por un solo enamorado
que no fue Jim, sino John.


En “Un hombre triste su barco: Alegre, ese fu Jim” y en “Nancy Flor bailará siempre” vemos el intento de narrar de forma cinematográfica haciendo uso de personajes que podrían figurar en películas americanas. De esta forma, Ana María Moix intenta crear una mitología propia con unos personajes concretos, en este caso Jim y Nancy, los cuales aparecen en varios poemas manteniendo relaciones entre sí. También vemos el uso de frases en inglés, pues debemos recordar que Ana era políglota, al igual que muchos de su generación y que además solían viajar al extranjero con regularidad.


Pasaban de las doce de la noche
Pasaban de las doce de la noche cuando regresaba
a casa, y juro que no bebí, pero allí estaban los dos, 
jugando a cartas a la vuelta de la esquina.
Eran dos sombras para siempre enamoradas: Bécquer y Ché Guevara.

En este poema,“Pasaban de las doce de la noche”, vemos referentes hispanoamericanos y también españoles como es el caso Che Gevera, referente político y Bécquer, referente literario.




En segundo lugar, los poemas cambian y disponen de formas más poéticas, menos prosaicas. En contenido suelen ser de tono más personal, ya no hay un deseo por crear otros mundos, sino de expresar sentimientos concretos.

Canto del extranjero
Mi cuerpo viene de la tierra
mi alma de la estepa
y es blanca
pero gélida
¿Mis sentimientos? Moldes en la nieve
Son extraños los ojos,
¿y la luna en la pupila?
Dejadme, a través de unos párpados amarillentos
no puede brillar el sol.
Aquél sueño aún humea en la escarcha.
Quiero establecerme en el sur
y ver pasar las tinieblas.


 En el cincuenta aniversario de una dama joven
Aseguras cumplir hoy los cincuenta
y eres aún prodigio de hermosura,
qué fracaso el del tiempo, y qué cordura:
te vio, y su poder te dejó exenta.

Tu presencia azul paz, nobleza aventa;
clásico y digno trazo es tu figura
lo que en todos se apaga en ti perdura:
amor, dardo de plata, te alimenta.

Besas la flor del mal y no es herética.
Jinete herida sangras luz luz cama.
La voz en tu garganta es un mar fiel

los surcos de tu frente texto de ética
que labró la belleza, la del alma,
en la débil textura de la piel.


En general vemos un mayor sentimiento de melancolía donde se aprecian los pequeños detalles de la vida. En “Canto del extranjero” el pasar del tiempo, simbolizado con las tinieblas, no tiene porque significar el miedo al paso del tiempo, sino más bien el disfrute de los momentos finales de la vida.  En “En el cincuenta aniversario de una dama joven” se trata de valorar la belleza en la mediana edad, Ana María Moix hace una especie de descriptio puellae de una mujer que acaba de cumplir cincuenta años y supera de esta forma el virgo rosas tradicional, valorando la belleza en esta etapa de la vida y también a la belleza del alma y de la inteligencia.


“Homenaje a César Vallejo”
Moriré en París, como César, una tarde de frío y aguacero.
Se lo dije a la sombra, antes de que se fuera:
Habrá un muerto que no saldrá en los periódicos.
Y sonrió con labios de fantasma y risa hueca.


“Homenaje a Montgomery Clift”
Monty no ha muerto, en su lugar enterraron un reloj con velo blanco

 “Homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer”
Dicen que con frecuencia se traslada uno en sueños.
Solitario piensas o vuelas.
De entre luz y sombras no se regresa jamás.
Allí crece la flor azul de Novalis.
Ave de suaves alas, si la rozas, morirás.
No hay claridad.
Cierra tus ojos si aún tienes ojos: no hay bosques.
Entre luz y sombra irreal parece la sombra de los vivos,
ave que nunca fuiste, ¿por qué franqueaste el umbral?
Herida, en las quietas aguas del estanque
un temblor vivo reflejas. En el jardín oscuro
se estremecen de dolor los amelos azules.
No vuela en banda el zorzal.
¿Qué llamada empujó tu cadenciosa marcha,
qué voces falsamente guiaron tu vuelo?
En roja llama incendió tus alas el sangriento atardecer.
Y erraste el vuelo: ¿fue por mirar acaso un pálido y frío rostro
en los cristales? Callada surge la noche.
Azul es la locura en el fondo de un ojo vacío. Está lejos el mar.
La muerte llora en las esquinas revestida de hojalata.
¿Por qué en pleno vuelo detuviste tu mirar?
A través de unos párpados amarillentos no puede brillar el sol.
Una banda de músicos pasea por los prados
y ensaya la nota capaz de abrir la piedra
y detener el vuelo de ese pájaro bobo
que ama el campo en primavera: y te alcanzó.
El crispeteo de tus alas en el fuego aviva ahora el silencio
en lo más hondo de la hoguera. Y caíste, a punto de saber
si es entre luz y sombras prohibidas
a donde va el amor cuando se olvida.


Por otro lado, podemos ver en estos últimos  poemas diferentes homenajes a figuras importantes que han sido referencia, sobre todo dentro de su mundo literario, para la autora. Influencias que vuelven a ser hispanoamericanas, españolas y americanas, las dos primeras literarias y la última cinematográfica.



Bibliografía
José María Castellet. (1970). Nueve novísimos poetas españoles. Barcelona: Península.

Soypoeta, (09/04/2011) Ana María Moix en Cosmopoética 2011 (Parte 2 de 29) Recuperado de https://youtu.be/2TYoN-BnKME





domingo, 24 de mayo de 2020

Las novelas de E. Jardiel Poncela

La producción novelesca de Enrique Jardiel Poncela

E. Jardiel Poncela escribió cinco novelas largas y treinta novelas cortas. La primera de sus novelas fue un escrito de juventud de temática sentimental y espiritista titulado Plano astral (1922). “En esta novela se empieza a gestar el interés por el humorismo, lo misterioso y lo sobrenatural que después llevaría al teatro” (Ariza, 1974: 44).

Sus novelas más conocidas fueron escritas en el corto periodo entre 1928 y 1932. Sus títulos son Amor se escribe sin hache (1928), ¡Espérame en Siberia!, vida mía (1929), Pero... ¿hubo alguna vez once mil vírgenes? (1931) y La «tournée» de Dios (1932). Después, se dedicó íntegramente a su vertiente teatral.

En primer lugar, Jardiel publicó una trilogía. Este conjunto de novelas  parodiaba las novelas pseudo-eróticas del momento en Amor se escribe sin hache (1928), burlaba las novelas de aventura o viajes en ¡Espérame en Siberia!, vida mía (1929) y trataba el donjuanismo y la sexualidad femenina en Pero... ¿hubo alguna vez once mil vírgenes? (1931).

Estas tres novelas compartieron el objetivo común de distorsionar cómicamente los diferentes aspectos de las novelas amorosas de éxito del momento, tratando humorísticamente el erotismo. Por lo tanto, de nuevo reconocemos el interés de este autor por construir sus producciones enmascarando la crítica metaliteraria. Jardiel se afanaba en “purgar el arte de todo lo patético y melodramático que lastraba la literatura” (François, 2016: 258). De hecho, él mismo aseguraba que “[…] las novelas de amor en serio solo pueden combatirse con las novelas de amor en broma” (EJP, O. C., IV: 1217)[1].

En la trilogía, Jardiel arremete principalmente contra aquellos escritores que construyen sus obras amontonando estereotipos y clichés para un público poco exigente, gran consumidor de novelas “de amor” baratas. En su lucha contra esta literatura prefabricada, el autor denuncia las situaciones convencionales, los motivos recurrentes y los desenlaces vulgares. (François, 2016: 258).



Por último, publicó su novela más polémica, La «tournée» de Dios (1932), en la que Dios desciende de los cielos y se ve abandonado por sus criaturas, que tenían una concepción diferente del Creador. Sin embargo, en esta novela Jardiel nunca se burló de la Divinidad, si no de la sociedad incapaz de entender su grandeza.


Una novela corta interesante fue Los 38 asesinatos y medio del catillo de Hull (1936), donde Jardiel parodió las novelas detectivescas de Arthur Conan Doyle y se introdujo a sí mismo dentro de la historia para resolver un caso junto a Sherlock Holmes. Una novela corta que pasó desapercibida fue El naufragio de «Mistinguette», en la que un judío, en una balsa llena de náufragos de diferentes nacionalidades, acaba controlando los bienes materiales y los medios de pesca del resto de personajes.


A continuación, destacaremos algunos recursos literarios innovadores que incluyó Jardiel en sus novelas.
En primer lugar, sus novelas contaban con elementos tomados de otros géneros. Es decir, eran obras híbridas. Por ejemplo, del teatro extrajo la segmentación de la trama en secuencias, el uso de técnicas efectistas y el dialogismo. Del mundo radiofónico y periodístico incorporó la voz de los medios de comunicación como elemento activo en la narración de las peripecias.

La segmentación de la trama le confería gran originalidad a sus textos, en los que podían encontrarse capítulos interrumpidos por otros subcapítulos, referencias como “aquí continúa el capítulo veinte” (Gallud, 2014: 160) o el recurrente uso del flashback.

El orden de los capítulos y las partes de las novelas se desordenaban y no seguían un orden cronológico, para lo que el autor proponía

1)      Leer saltando de capítulo a capítulo, buscando el 1, luego el 2, etc.
2)      Desencuadernar el ejemplar, alterar las páginas y volverlo a encuadernar.
3)      Coger el libro sin leerlo y tirarlo por el balcón. (EJP, O. C., V: 409)[2].

En segundo lugar, es imprescindible señalar el afán de Jardiel de distanciar al lector de su obra. Para evitar que el lector se vinculara emocionalmente con sus novelas, Jardiel incluía interpolaciones, llamadas divagaciones imprescindibles, mediante las que interrumpía el hilo narrativo y recordaba a los lectores que todo era ficción.

A través de estas intervenciones, a modo de pie de página, paréntesis o citas eruditas, daba su opinión sobre los personajes, se justificaba o dialogaba directamente con el lector. De esta manera, el lector pasaba a formar parte del relato a la vez que era forzado a mantener una actitud analítica y distanciada de la historia. Estos son dos ejemplos de sus originales divagaciones imprescindibles:

¿Se os ha muerto un pariente querido? ¿Y le habéis visto resucitar una hora después de muerto? ¿No? Entonces, ¿cómo vais a daros cuenta de lo que pasó por el interior de Pedro de Valdivia al recibir y leer aquella carta? (EJP, O. C., VI: 339)[3].

El lector- ¡Atiza!
El autor- ¿Ocurre algo?
El lector- No, nada. Que estas casualidades no se producen más que en las novelas.
El autor- ¿Y esto qué es? ¿Un libro de álgebra? (EJP, O. C., V: 285)[4].

En otros casos, las divagaciones se orientaban a parodiar la pedantería. Lo que se encontraba, por ejemplo, en las notas al pie que contenían explicaciones lingüísticas, su propia crítica de la obra, invitaciones a saltarse algunos capítulos o citas clásicas, afirmando que “una cita en latín de cuando en cuando da al autor un aire sensato y ayuda a hacer la digestión de las glucosas” (Gallud, 2014: 162).

“Su estilo está orientado hacia la desmitificación de los recursos expresivos tradicionales; pretendiendo sacar al lector del procedimiento descriptivo novelesco” (Gallud, 2014: 165). Con este objetivo, era común que Jardiel incluyera juegos gráficos, que trastornaban el tamaño, el tipo de letra y la disposición espacial de las palabras; enumeraciones desdramatizadoras, como la composición química del medicamento que consume un personaje o dibujos y efectos visuales que favorecían la transmisión de sensaciones.


Lo verdaderamente interesante de esta técnica (de plasmación de dibujos) es su poder psicológico sobre el lector. Un personaje llora desesperadamente por un problema sentimental y su mirada se detiene unos instantes en el dibujo de una alfombra. Ante grandes dolores, la mente humana se concentra en detalles sin importancia. Pues bien, Jardiel dibuja de forma meticulosa un enloquecedor diseño de alfombra […] que, lejos de despistar, nos proporciona mayor profundidad en cuanto a la situación anímica del personaje. (Gallud, 2014: 168).



Bibliografía:
Ariza Viguera, Manuel (1974). Enrique Jardiel Poncela en la literatura humorística española. Madrid: Fragua, p. 43-57.
François, Cécile (2016). Personaje femenino e intertextualidad paródica en la trilogía novelesca de Enrique Jardiel Poncela. Madrid: Visor Libros.
Gallud Jardiel, Enrique (2014).  Jardiel. La risa inteligente. Zaragoza: Doce Robles, p. 155-185.
Jardiel Poncela, Enrique (1973). Obras completas, Barcelona: ed. AHR.




[1] Extraído de Ariza, 1974: 44.
[2] Extraído de Gallud, 2014: 161.
[3] Extraído de Gallud, 2014: 161.
[4] Extraído de Gallud, 2014: 162.

sábado, 23 de mayo de 2020

María Martínez Sierra

María de la O Lejárraga y García y también María Martínez Sierra 

La dramaturga nace en el año 1874 en la localidad riojana de San Millán de la Cogolla en el seno de una familia acomodada y liberal, que le proporciona una buena educación. A la edad de cuatro años se traslada junto a su familia a Carabanchel, Madrid, donde su padre trabajó como médico. Su madre ejerció de maestra para ella y sus seis hermanos hasta que a la edad de 13 años acudió al instituto. Aprendió a leer y escribir con tan solo tres años y con seis comenzó a escribir sus propias creaciones teatrales. Estudió Magisterio y profesorado de Comercio en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, cuna del primer feminismo español, donde entra en contacto con las ideade la Institución Libre de EnseñanzaDurante su época de estudiante, acude al Congreso Pedagógico Hispano – Americano celebrado en el Ateneo de Madrid en 1892, apoyando la ideología feminista de Doña Emilia Pardo Bazán. Tras terminar sus estudios, trabajó como profesora durante diez años.  

María de la O Lejárraga - Wikipedia, la enciclopedia libre

En 1900 contrae matrimonio con Gregorio Martínez Sierra, siete años menor que ella, con quien había escrito varios títulos de forma conjunta aunque firmados solo por él. Gregorio constituye una importante figura durante toda la vida de María, pero también en su obra. La duradera colaboración intelectual de esta pareja tuvo distintas etapas por lo que todavía hoy en día es muy difícil establecer límites con seguridad que esclarezcan que partes de las obras escribió cada uno. A partir de su matrimonio, todas las obras que escribía María las firmaba y publicaba bajo el nombre de su marido, por lo que era él quien se llevaba el éxito y reconocimiento. 
La pareja formó un dúo intelectual dentro de la élite del teatro de la época y entablaron amistad con importantes figuras como Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez o Federico García Lorca. Sin embargo, Gregorio Martínez se enamoró de la actriz cubana Catalina Bárcena y abandonó a María tras el nacimiento de su hija junto a la actriz. A pesar de la ruptura matrimonial en 1922, María continuó con su labor de escritora con la firma de su marido. Solo al final de su vida comenzó a publicar con su propio nombre, sin embargo, jamás abandonó los apellidos de su marido por los que aún hoy en día se la conoce. Uno de los proyectos más grandes que lleva a cabo el matrimonio es la creación del Taller de Teatro en el Teatro Eslava de Madrid. Entre los años 1916 y 1926 montaron 125 obras de autores como Barnard Shaw, J. M. Barrié o Roberto Sabatino, más GoldoniMolière o Dumas que se veían por primera vez en el país.  

La simbiosis entre María Lejárraga y Falla | La Rioja

(En la imagen Manuel de Falla, Gregorio Martínez y María Lejárraga)

A partir de la instauración de la República, de la que era partidaria, se metió de lleno en política y feminismo. Escribió una de las primeras obras consideradas feministas en España La mujer moderna en 1920, aunque también bajo el nombre de su marido. Durante la Segunda República, concretamente en 1934, fue elegida diputada socialista por Granada en 1933. Durante los años anteriores a la Guerra Civil (1931 – 1933) recorrió los pueblos de España impartiendo conferencias y charlas a las mujeres con el objetivo de extender la igualdad entre sexos e incentivar la sororidad entre las mujeres como forma de establecerlo. Presidió también el Patronato para la Protección de la Mujer, que se ocupaba del problema de la trata de blancas, a través de la Sociedad Española de Abolicionismo.  
Apartó su vida como dramaturga y profesora durante este período, aunque nunca dejó de escribir del todo, para centrarse en la actividad política puesto que su objetivo era adquirir un compromiso público mediante el cual luchar por la igualdad legal entre hombres y mujeres y por el derecho al voto de estas últimas. En esta época funda la Asociación Femenina de Educación Cívica “La Cívica”. 

Cuando estalló la Guerra Civil se encontraba en el extranjero y el gobierno de la República le otorgó cargos diplomáticos en Suiza. En los años de la guerra escribió artículos feministas que fueron publicados en la revista Mujeres. En 1938 se vio obligada partir al exilio, es así como comienza su viaje por distintas ciudades alrededor del mundo: Londres, París, Nueva York y México hasta que finalmente se instala en Buenos Aires en 1951, ciudad donde fallecerá en 1974. 
Durante los últimos años, esta escritora que se había quedado en el olvido ha resurgido gracias a sus escritos, ensayos, cartas y tratados feministas. Luchó por la libertad de las mujeres proponiendo el divorcio como solución a la infidelidad dentro del matrimonio. Tras su muerte, se descubrieron cartas dirigidas a Gregorio en las que se revelaba la verdadera autoría sobre famosas obras como Canción de cuna y El amor brujo entre otras obras teatrales y libretos musicales firmadas por su marido, productor y director teatral, pero verdaderamente escritas por María. 




Bibliografía:

Concepción Bados Ciria. (2008). Intelectuales de la Edad de Plata (5). María Lejárraga. 10/05/2020, de Centro Virtual Cervantes Sitio web:
 https://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/junio_08/12062008_01.htm

Miguel Ángel Villena . (2019). María Lejárraga, la autora de éxito que escribía las obras que firmaba su marido. 11/05/2020, de eldiario.es Sitio web: 
https://www.eldiario.es/cultura/teatro/Maria-Lejarraga-autora-escribia-firmaba_0_891361099.html

EVA DÍAZ PÉREZ. (2018). MARÍA LEJÁRRAGA La gran escritora que borró su nombre. 11/05/2020, de El País Sitio web:
 https://elpais.com/cultura/2018/09/16/actualidad/1537121678_040945.html

Pilar Nieva-de la Paz. María de la O Lejárraga García. 13/05/2020, de Real Academia de la Historia Sitio web: 
http://dbe.rah.es/biografias/17384/maria-de-la-o-lejarraga-garcia





Conclusiones sobre Miguel Hernández

Y con el teatro de Miguel Hernández doy por concluido este viaje a través de su vida y gran parte de su obra. Personalmente, no sabía much...